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La base Marambio cumple 40 años de labor en la Antártida Argentina

La base aérea Vicecomodoro Marambio cumplirá hoy 40 años de presencia permanente en la Antártida Argentina, donde brinda apoyo a las diversas actividades de investigación científica que se realizan en la zona.

Jueves 29 de Octubre de 2009

La base aérea Vicecomodoro Marambio cumplirá hoy 40 años de presencia permanente en la Antártida Argentina, donde brinda apoyo a las diversas actividades de investigación científica que se realizan en la zona.

"Puerta de entrada permanente a la Antártida Argentina", señala uno de los carteles de la base, ya que su pista de 1.200 metros permite la operación de aviones de gran porte durante todo el año, venciendo la incomunicación que existía entre esa inhóspita zona y el continente.

Esta base, que lleva el nombre de uno de los pioneros de la Fuerza Aérea Argentina en las operaciones antárticas, el vicecomodoro Gustavo Marambio, fue fundada el 29 de octubre de 1969.

Desde 1951. La acción de la Fuerza Aérea en la zona se remonta a 1951, cuando un avión Avro Lincoln designado "Cruz del Sur", al mando del vicecomodoro Marambio, atravesó el temible pasaje de Drake y se internó en el continente blanco para efectuar lanzamiento de elementos de supervivencia en la base General San Martín.

Vendría luego la creación de la base Teniente Matienzo y los vuelos transpolares para unir Argentina con Oceanía.

La posibilidad de quebrar el aislamiento de las bases antárticas argentinas instaladas en el sector, llevó a tomar la decisión de localizar un lugar apto para construir una pista de aterrizaje que permitiera operar aviones con tren convencional de ruedas.

En julio de 1969 comenzaron las tareas de reconocimiento que llevaron a elegir la meseta como asentamiento de Marambio, donde arribó la denominada patrulla "Soberanía", que emprendió la construcción de la pista con sus picos y palas.

Aquella patrulla estaba integrada por los entonces tenientes Oscar Pose Ortiz de Rozas, Francisco Mensi, Mario Licciardello; el primer teniente Américo Auad; y los suboficiales Arturo Giménez, Ramón Velázquez, César Klocker, Carlos Ayala, Lucas Soria, Juan Carlos Luján, Omar Aimaretti, Alberto Gallardo, Hugo Ferrari, Luis Fioramonti, José Luis Cortelezzi, Daniel Timo, Adolfo Sissoy, José Medina, Miguel Angel Mignani, Wbaldo García y Carlos Schenone.

Finalmente, el 29 de octubre de 1969 un avión Fokker F-27 de la Fuerza Aérea Argentina aterrizó utilizando tren convencional de ruedas, convirtiéndose en la primer aeronave procedente del continente sudamericano que se posaba en Marambio.

La base está ubicada sobre el mar de Weddell a 64º de latitud sur y 56º de longitud oeste, en una meseta de 14 kilómetros de longitud y 8 kilómetros de ancho, a 200 metros de altura sobre el nivel del mar, a una distancia de 3.600 kilómetros de Buenos Aires y de 2.800 kilómetros del Polo Sur.

Los aviones de gran porte Hércules C-130 aterrizan en Marambio en misiones de abastecimiento y trasladado de personal militar y científico.

Alcanzar y mantener la capacidad logística y técnica que permita brindar apoyo a las actividades de investigación científica de instituciones nacionales, extranjeras e internacionales que se realicen en el continente antártico es la misión principal de Marambio.

La base está a cargo este año del vicecomodoro Enrique Videla y cuenta con una dotación de 60 personas, entre ellas dos mujeres, una meteoróloga y una controladora de tránsito aéreo.

Un punto de apoyo. La importancia de Marambio radica en que es el punto de apoyo argentino. A través del medio aéreo está capacitada para brindar a la comunidad antártica nacional e internacional durante todo el año las operaciones de apoyo a la ciencia, búsqueda y rescate, traslado de personal y cargas, lanzamiento de cargas y evacuación sanitaria.

Los efectivos militares que tienen a cargo el mantenimiento de la base permanecen un año en la Antártida, donde trabajan bajo temperaturas que llegan a los 30 grados bajo cero y los vientos pueden superar los 120 kilómetros por hora.

En el verano puede llegar a albergar a 200 personas, para que desarrollen sus tareas científicas en el lugar y además cuenta con una aeronave Twin Otter y dos helicópteros Bell 212. l (DyN y Télam)

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