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Holanda: lanzan una novela que tiene como figura a la princesa Máxima

En “La chica de Buenos Aires”, Ross construye una trama de novela policíaca y de misterio, en la cual -aunque no se citan con sus nombres y apellidos- es fácil, según el “Algemeen Dagblad”, reconocer a la princesa Máxima, que se casó con el príncipe heredero de Holanda, Guillermo Alejandro, el 2 de febrero de 2002.

Jueves 24 de Septiembre de 2009

Amsterdam.- El escritor holandés Thomas Ross acaba de publicar la novela “La chica de Buenos Aires” (Het meisje uit Buenos Aires), en la cual cita -sin nombrarla directamente- a la princesa Máxima de Holanda. La novela de misterio está ambientada en la época de la última dictadura militar argentina.

El libro de intriga, que acaba de salir a la venta en la editorial holandesa “De Bezige Bij” (“La abeja atareada”), promete captar la atención del público holandés dado que su trama está enfocada en un personaje -Máxima- muy querido por los ciudadanos, informa hoy el periódico “Algeemen Dagblad”.

En “La chica de Buenos Aires”, Ross construye una trama de novela policíaca y de misterio, en la cual -aunque no se citan con sus nombres y apellidos- es fácil, según el “Algemeen Dagblad”, reconocer a la princesa Máxima, que se casó con el príncipe heredero de Holanda, Guillermo Alejandro, el 2 de febrero de 2002.

Precisamente esa sería, según el diario, la trama central de la novela de misterio: una supuesta “conspiración” contra el matrimonio de Máxima y Guillermo Alejandro.

El relato de Ross parte de la desaparición de Hugo Lugones, un día después de la derrota de la selección de fútbol holandesa contra Argentina en la final del Mundial de fútbol de 1978, con el país sudamericano como anfitrión. La hija de Lugones, Carmen, inicia entonces una ardua investigación para saber el paradero de su padre.

En medio de ese complejo proceso se topa con fotografías en las cuales quedaría demostrado que las autoridades militares hicieron “desaparecer” a su progenitor. Según el diario “Algemeen Dagblad”, en la novela de Ross quedaría en evidencia la presencia, de manera velada, de la princesa Máxima.

El hallazgo de esas fotos estaría relacionado con la presencia de “una bonita joven argentina (la princesa Máxima) que, en poco tiempo, ha logrado conquistar los corazones de muchos holandeses”, según palabras del propio Thomas Ross, citadas por el diario de Rotterdam.

Según explicó Ross a la prensa, la novela “La chica de Buenos Aires” “es una especie de acusación” contra el padre de Máxima, Jorge Zorreguieta, quien durante el gobierno de Jorge Rafael Videla (1976- 1981) ocupó el cargo de secretario de Agricultura.

De acuerdo con los organismos de derechos humanos, cerca de 30.000 personas desaparecieron durante el período de facto en el país del Cono Sur. “El padre de Máxima lo vivió (ese período de la dictadura). Debería haber dicho: lo siento muchísimo”, opinó el autor en declaraciones recogidas por el periódico holandés.

El escritor explicó que tenía pensado “desde hacía mucho tiempo” escribir una novela sobre la princesa Máxima. La idea le vino a la mente, asegura, cuando supo que el príncipe Bernardo de Holanda (fallecido en diciembre de 2004) conoció al abuelo de Máxima Zorreguieta en Argentina, en 1943.Por ello, Ross afirma no creer que el hecho de que el príncipe Guillermo Alejandro y la princesa Máxima se conocieran pueda ser una casualidad.

Thomas Ross es en realidad el pseudónimo literario de Willem Pieter Hogendoord. El autor, de 65 años, cuenta en su haber con casi 40 novelas de misterio y 60 libros.

El escritor afirmó en la radio holandesa que “no teme” una eventual acción legal por parte de la Casa Real holandesa por su nuevo libro. Y es que no se trata de la primera novela en la que el autor cita -directamente por su nombre o no- a miembros de la realeza de Holanda. En otras ocasiones libros suyos como “Todo por el trono”, han provocado agria polémica.

En una ocasión, el fallecido príncipe Bernardo -que era citado en uno de sus capítulos- calificó ese libro de “basura”, según el “Algemeen Dagblad”. El servicio de información de la Casa Real holandesa (“Rijksvoorlichtingdienst”) ha amenazado en muchas ocasiones con emprender acciones legales contra el escritor, pero nunca lo ha hecho hasta la fecha.

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