Prefectura Naval Argentina confirmó que encontró en las costas de Quequén restos navales que asociaciones de expertos investigan si corresponden a un submarino nazi. El hallazgo tuvo lugar en las profundidades frente a Arenas Verdes, cerca de la localidad bonaerense de Quequén.
El procedimiento se realizó a partir del aviso de Proyecto Eslabón Perdido, un grupo de investigación conformado en 2021 para buscar submarinos nazis en Argentina "como parte de las iniciativas de arqueología subacuática" que la asociación llevaba adelante. En la búsqueda se habían detectado "restos navales" que no corresponderían a "ningún naufragio" conocido formalmente.
Para constatarlo, la Policía Federal desplegó un operativo dispuesto por buzos y tecnología adecuada en el cual "se pudo comprobar la existencia del naufragio, ubicado a una profundidad oscilante entre 25 y 30 metros y disperso en una zona aproximada de 80 metros de largo por 10 metros de ancho".
Prefectura consignó que los restos presentaban un "alto grado de deterioro", situación que impidió determinar su tipo u origen por el momento.
Pero, posteriormente, el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano elaboró un informe técnico en el que concluyó que los restos corresponden a "un conjunto de estructuras y objetos metálicos, principalmente ferrosos y posiblemente asociados a algún tipo de plataforma flotante o embarcación de uso portuario".
Investigación abierta
En declaraciones televisivas, Abel Basti, impulsor de Eslabón Perdido, especificó este martes que, mediante las imágenes de la Prefectura, peritos dictaminaron que no es un barco y que hay partes compatibles con un submarino.
Basti, especializado en investigaciones relacionadas con el nazismo, agregó que la Liga Naval Italiana (LNI), —dependiente del Ministerio de Defensa de Italia y especializada en naufragios de la Segunda Guerra Mundial— está haciendo una segunda pericia y en próximos días determinará sus conclusiones.
El miembro de Eslabón Perdido hizo referencia a un "incidente muy particular que está muy documentado", que se remonta al invierno de 1945, cuando un comisario recibió la denuncia de moradores que dijeron haber visto "luces en la noche en esa playa y que se estarían efectuando desembarcos".
Ese comisario constató que cerca de la costa donde se han encontrado los restos había "una estancia muy grande" con "rubios extranjeros que no hablaban castellano" y con "ametralladoras en la mano", algo que comunicó a sus superiores, quienes le dijeron que no tenía que "hacer nada" y que se olvidara.
"Creo que este incidente da alguna señal respecto a las complicidades o permisos que existían en forma vedada para estos acontecimientos", remarcó Basti en declaraciones a la agencia EFE.