Esto es cuestión de números. Con esa objetividad se refleja la situación de Central luego de su exitoso paso por el estadio José Fierro, acompañado además por los hinchas que acompañaron al equipo de Almirón. Y la conclusión es evidente. La victoria sobre Atlético Tucumán por 3 a 2 lo acercó a la cima de la tabla anual, o sea, a la chance del título que otorga ser el mejor de la temporada. Y todo gracias a esa jugada gigante de Julián Fernández, que prácticamente en la primera que tocó encaró desde mitad de cancha para clavar el golazo de esa victoria que parecía tan asegurada al comienzo del partido y que luego increíblemente se complicó.
Los datos no dejan lugar a dudas. Antes de comenzar esta 13ª fecha del torneo Clausura, Central estaba a 2 puntos de la punta, en manos de Independiente Rivadavia de Mendoza, al que había goleado en la jornada anterior.
Y, aunque faltan partidos, todos los que pelean el mismo objetivo ya jugaron y por lo tanto el veredicto es inapelable: con el triunfo redujo a 1 punto la diferencia con la punta, ahora en manos de Boca Juniors y Argentinos Juniors, por la victoria que le escapó a la Lepra mendocina, en casa en el final del partido con Tigre. Además, antes de jugar esta fecha Central tenía tres equipos por delante. Ahora son dos.
El empate de Independiente Rivadavia benefició a Central
En la fecha pasada todos los resultados de sus rivales habían jugado a favor de Central. En esta no, porque Boca había vencido a Talleres el viernes por la noche y Argentinos a Banfield a primera hora. El empate de Independiente Rivadavia ya fue un guiño a favor, pero en la cancha del Decano parecía que se le iban dos puntos hasta que pareció ese zurdo parecido a Ángel Di María, en el físico y en la forma de moverse y jugar.
Central había dominado totalmente esa primera mitad del primer tiempo, pero terminaría empatando. Y aunque en el complemento también fue mucho más que Atlético, no encontraba el último pase a la red hasta que entró el ex Vélez, para desatar un festejo con cierta similitud al último que protagonizó, en la final de la Supercopa Internacional ante Estudiantes.
Aquella vez también entró cerca del final y en la contra, con el rival todo volcado en ataque en busca del empate, metió esa definición de tres dedos de afuera del área para consumar el título.
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Otra vez el grito de Julián Fernández
Ahora ingresó a los 33’ del complemento por Giovanni Cantizano y dos minutos después recibió de Ignacio Ovando en campo propio y enfiló hacia el arco, de derecha al medio. Con decisión y amagues, hizo estériles los intentos por frenarlo de Ezequiel Ham y Juan Infante, provocó el resbalón de Claver Ferreira y en la medialuna sacó el zurdazo tremendo, con comba, que hizo estéril el vuelo de Ingolotti.
Un verdadero golazo que ponía el marcador acorde a las diferencias en cancha y acercó a Central a lo más alto. Más si se considera que le quedan dos partidos en el Gigante (Huracán y el descendido Estudiantes de Río Cuarto) y Sarmiento en Junín. La mesa le quedó servida.