Miles de haitianos huían ayer de la capital, Puerto Príncipe, a pie con maletas en sus cabezas o en abarrotados autos tratando de llegar al campo para escapar de las réplicas y de las amenazas de saqueo, y conseguir alimentos, agua y refugio, a pesar de que la ayuda internacional comenzaba a llegar a la devastada ciudad.
El caos en la ciudad aún está haciendo demorar la llegada de la ayuda a las víctimas, mientras bandas de ladrones han comenzado a acosar a sobrevivientes agobiados por la falta de provisiones y apiñados en campamentos improvisados en calles atestadas de escombros y cuerpos en descomposición.
En un sector de Puerto Príncipe, hombres con piedras, cuchillos, picahielos y martillos pelearon por remeras, bolsos, juguetes y cualquier objeto que pudieran encontrar en casas y comercios destruidos, dijo un fotógrafo de Reuters.
Obama, flanqueado por sus predecesores George W. Bush y Bill Clinton, anunció ayer que liderará una campaña nacional de recaudación de fondos para ayudar a los sobrevivientes del terremoto en Haití, que podría ser uno de los 10 más devastadores de la historia.
Haití es el país más pobre del hemisferio Occidental y ha padecido por décadas el paso de devastadores huracanes, inundaciones y conflictos políticos. Unos 9.000 integrantes de las fuerzas de paz de la ONU han estado brindando seguridad desde el 2004, cuando un violento estallido social derribó al gobierno de entonces.
Visita de Hilary Clinton. Las declaraciones de Obama se dieron horas antes de que la secretaria de Estado Hillary Clinton llegara a Haití en un avión que transportaba suministros de emergencia. Clinton se reunió con el presidente haitiano, Rene Preval, y con rescatistas estadounidenses en su viaje de un día a Haití, antes de dejar el país y ayudar a la evacuación de unos 50 compatriotas.
Cuatro días después del sismo de magnitud 7,0 que devastó el país, se sentían ayer muchas réplicas en la capital, lo que aterrorizaba a los sobrevivientes y hacía que polvo y escombros cayeran a las calles.
El golpeado gobierno local entregó anteayer a Estados Unidos el control de su principal aeropuerto para ordenar los vuelos de ayuda de todo el mundo y distribuir los suministros en la empobrecida nación caribeña.
Camiones cargados con cadáveres han estado transportando los cuerpos a fosas comunes excavadas con rapidez en las afueras de la ciudad, pero se cree que miles de víctimas aún están sepultadas bajo los escombros.
Rescatistas estadounidenses trabajaron durante la noche para sacar a los sobrevivientes de entre las ruinas de un supermercado, donde podría haber atrapadas hasta 100 personas. El grupo estaba a punto de rendirse cuando recibió la noticia de que una cajera que había logrado llamar a alguien en Miami para decir que estaba con vida.
“Ya hemos recogido alrededor de 50.000 cadáveres y anticipamos que habrá entre 100.000 y 200.000 muertos en total, aunque nunca sabremos la cifra exacta”, dijo el ministro del Interior, Paul Antoine Bien-Aime.
El ministro de Salud haitiano, Alex Larsen, dijo que tres cuartos de Puerto Príncipe deberán ser reconstruidos.
Efectivos policiales fueron desplegados en los suburbios de Puerto Príncipe en la mañana de ayer para controlar a los saqueadores, en la mayor operación de seguridad desde el sismo.
Varios policías dispararon al aire, apresaron a varias personas y las tiraron al piso por la mañana. Ocasionalmente patearon a los detenidos en algunas partes de la ciudad.
Pero, por la tarde ya no se veía policías en las calles, lo que generó una nueva explosión de violencia.
“Ahora esto es una anarquía, caos total, la policía ha desaparecido”, dijo el fotógrafo de Reuters Carlos Barria. “Están peleando, golpeándose entre ellos, tirándose piedras”, agregó.
Residentes hambrientos luchaban entre sí por bolsas de alimentos entregadas por los camiones de Naciones Unidas en el centro de Puerto Príncipe. l (Reuters, AP, DPA, DyN y Télam)