Buenos Aires.- Una ex azafata de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (Lapa) complicó hoy la situación de los acusados por el accidente de 1999, al cuestionar la forma en que se volaba en los aviones, que hasta llevaban gente parada en los baños, a raíz de la sobreventa de pasajes.
Julieta Díaz se presentó como testigo ante el Tribunal Oral Federal 4, que juzga lo ocurrido el 21 de agosto de ese año cuando un avión despistó en el aeroparque porteño, cruzó la avenida Costanera y se estrelló, en un siniestro en el que murieron 67 personas.
Díaz no estuvo en el accidente, pero era auxiliar de a bordo de Lapa y ya había declarado en la instrucción del caso, en marzo de 2000.
Ante los jueces del tribunal oral no recordó muchos de sus dichos, pero fue ratificándolos a medida que se le iban leyendo estas declaraciones.
Tras asegurar que debido a la sobreventa de pasajes incluso llegaron a hacer viajar "gente parada" en el baño del avión, la testigo refirió que en otra ocasión notó que una de las puertas de un Boeing 737 no cerraba adecuadamente, porque su palanca “se levantaba” durante el vuelo.
Al advertir al mecánico, éste le dijo que “ya se cayó una azafata de Austral, ahora falta una de ustedes”, sostuvo, y aclaró que “si bien lo dijo en tono gracioso, a mí obviamente mucha gracia no me causó”.
El 9 de agosto de 1995, la azafata Lilian Almada murió al caer al vacío cuando se abrió la puerta de un avión de Austral durante el vuelo.
Díaz agregó que en una ocasión un vuelo de Lapa despegó con “tres asientos flojos”, hubo que reubicar pasajeros y anular “toda la fila de asientos”.
La audiencia seguirá mañana a las 15, cuando el tribunal resolverá un pedido hecho por los abogados defensores referido a declarar nulo el testimonio de la azafata.
Uno de ellos, Jorge Sandro, reclamó la inconstitucionalidad de la lectura de declaraciones anteriores durante el juicio oral “para hacer recordar” a los testigos. (Télam)