La muerte de un médico residente destapó una trama inesperada en el sistema de salud porteño. Lo que comenzó como una investigación por una sobredosis derivó en el hallazgo de una presunta red de desvío y consumo ilegal de fármacos de uso hospitalario.
Según reveló el sitio Infobae, el fallecimiento de un residente del Hospital Rivadavia por una sobredosis de propofol y fentanilo permitió detectar un faltante de estas drogas en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
Fármacos de uso médico en contextos recreativos
De acuerdo a la investigación, los medicamentos —habitualmente utilizados para sedación en prácticas como endoscopias— eran desviados para su consumo fuera del ámbito clínico.
En ese contexto, surgieron las denominadas “fiestas del propofol”, encuentros en los que se utilizaban estas sustancias bajo distintas modalidades. Por un lado, se organizaban reuniones privadas, algunas de carácter sexual, a las que el anestesiólogo Hernán Boveri habría convocado a conocidos.
Por otro, también se ofrecían experiencias pagas que consistían en “viajes controlados”. En ambos casos, según las versiones difundidas, existía una logística que incluía la dosificación de las drogas y la presencia de personas con conocimientos médicos.
Incluso, se indicó que en esos encuentros había equipos de asistencia respiratoria manual —como el ambú— para actuar ante posibles cuadros de apnea, una práctica conocida en el ámbito sanitario como “ambucear”.
Un caso que se inicia con una muerte
La víctima fue inicialmente identificada como Hernán Salazar, aunque luego se confirmó que se trataba de Alejandro Salazar, apodado “Alito”, quien también trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
Un posteo de la asociación de profesionales de ese hospital permitió corregir la identidad del fallecido, cuya muerte se convirtió en el punto de partida de la investigación.
Robo de estupefacientes y medidas institucionales
Tras la difusión del caso, el Hospital Italiano de Buenos Aires confirmó mediante un comunicado oficial que detectó un “robo de estupefacientes” en el área de anestesiología.
La institución informó que separó de sus funciones a dos personas: el anestesiólogo Hernán Boveri y una médica residente, identificada como Delfina Lanusse.
Además, indicó que realizó la denuncia correspondiente ante la Justicia y que se encuentra colaborando con la investigación en curso.
El hospital también inició una revisión de sus protocolos internos para reforzar los controles en la gestión de estupefacientes, al tiempo que trabaja en conjunto con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires para abordar este tipo de situaciones.
Una problemática más amplia
Desde la institución señalaron que este tipo de hechos no es aislado y que existen reportes similares en otros centros de salud, lo que plantea la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y prevención en todo el sistema.
Por ahora, la causa quedó en manos de la Justicia y se encuentra en una etapa inicial. Mientras tanto, el caso expone un costado crítico: el uso indebido de drogas médicas de alto riesgo fuera del ámbito sanitario y las fallas en los circuitos de control que deberían evitarlo.