Ante el cambio climático y el alza del precio de los combustibles, extraen gas de desperdicios y lo envían a una planta para obtener electricidad. A unos 45 minutos del centro de Los Angeles, en Estados Unidos, una máquina del tamaño de un pequeño camión aplasta toneladas de restos de comida, papel toalla y otros desechos domésticos en una creciente montaña de casi 100 metros.
Para Waste Management (WMI.N), firma que opera el vertedero, esto es más que una pila de basura. Ductos fijados en lo profundo de la montaña extraen gas de los desperdicios en descomposición y lo envían a una planta que lo convierte en electricidad.
Salvo por el enorme compactador que pasa sobre la basura, esto luce como un vertedero común y no huele mal. No obstante produce energía para abastecer 2.500 casas en el sur de California.
Unos 1.600 millones de desperdicios son desechados en el mundo cada año —250 kilos por persona—. Ahora son promocionados como una potencial fuente de energía limpia.
Mientras aumenta la preocupación por el cambio climático y los combustibles fósiles (petróleo y gas natural) se disparan a precios récord, más compañías deciden invertir en formas de usar el gas metano para abastecer a hogares y vehículos.
Alrededor del mundo, los vertederos donde la basura municipal es recogida y enterrada son uno de los mayores productores de metano, un gas cuyo efecto invernadero es 21 veces peor que el del dióxido de carbono. Si ese gas en cambio es almacenado y quemado para generar electricidad, sus defensores dicen que las emisiones de dióxido de carbono resultantes son menos nocivas para el medio ambiente que las del metano original.
Reducir desechos. Los ambientalistas no han mostrado mucho entusiasmo. Nathanael Greene, director de políticas de energía renovable para el Consejo de Defensa de Recursos Naturales, sostuvo que "promocionar los beneficios de los vertederos es como ponerle lápiz labial a un cerdo. En cambio, deberíamos esforzarnos más por reducir los desechos", afirmó.
Los ambientalistas reconocen que es preferible convertir metano en energía a liberarlo en el aire, pero difieren con presentar el gas de los vertederos como renovable.
"Esta es una opción ambientalmente preferible, pero no es renovable en el sentido que no es algo que se pueda hacer para siempre", dijo Greene. "Antes de que sumemos incentivos a la producción de energía a base de basura, primero necesitamos presentar los incentivos adecuados para que podamos maximizar la cantidad que reciclamos", explicó. l (Reuters)