El rey de Arabia Saudí indultó a una joven que fue violada por siete hombres y luego condenada por
un juez a 200 latigazos, según la ley islámica, informaron ayer medios saudíes.
El monarca indultó por completo a la joven de 19 años, procedente de
Katif, en el este del país. La víctima había apelado al rey para que la eximiese de la condena.
La sentencia del tribunal de Katif causó indignación internacional. La
joven fue condenada a 200 latigazos y seis meses de prisión porque se encontraba en compañía de un
hombre (que no era ni pariente suyo ni estaba casada con él, un hecho punible en el reino islámico)
cuando fue secuestrada por los violadores.
Entre los que protestaron contra la sentencia que castigaba a la víctima
de la violación figura el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien hace casi dos semanas
dijo que él reaccionaría con toda seguridad de forma “emocional” si su hija se hubiese
encontrado en una situación similar.
El portavoz de la Sociedad de Derechos Humanos saudí, Mufleh al Kahtani,
dijo que “el monarca tomó su decisión de forma totalmente independiente y no hubo influencia
externa”.
El ministro de Justicia del país, Mohammed al Sheij, puntualizó que el
rey no dudó de la condena a la joven, pero que actuó en “interés del pueblo”, en
declaraciones que ayer publicó el diario saudí Al Yazira.
“El rey intenta siempre aplacar el sufrimiento de los condenados
cuando estima que éstos pueden sufrir daños psicológicos”, agregó.
La chica de Katif, como es conocida la joven en Arabia Saudí, explicó
que el hombre con el que estaba cuando los secuestradores se la llevaron de la granja asilada donde
se encontraba era su ex novio.
Este último la había amenazado con mostrar a sus padres una foto de
ambos, lo que haría pública la relación que hasta entonces se había mantenido en secreto y que
igualmente ya había acabado. Ella accedió a encontrarse con el chantajista para que le devolviera
la foto.
Hace un año, una mujer y su acompañante, del que también abusaron los
secuestradores, fue condenada a 90 latigazos. Cuando los condenados apelaron la sentencia, el
tribunal endureció la condena. (DPA)



























