Una jueza del Estado de California aprobó el acuerdo alcanzado con los doce fiscales de Estados Unidos, despejando el último obstáculo para la polémica fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery (WBD), cuya fecha fue fijada para el próximo 6 de octubre tras un intenso litigio legal.
De esta manera, todo se encamina a que HBO Max y Paramount+ finalmente se conviertan en una sola plataforma, bajo el ala de Skydance (la empresa nacida de la fusión), aunque ese sería un paso posterior y todavía no hay una fecha anunciada para la migración ni estimaciones sobre los cambios que podría llegar a tener el precio de la suscripción.
La jueza de distrito estadounidense Araceli Martínez-Olguín, que supervisa el caso antimonopolio, dio luz verde al acuerdo alcanzado el pasado 21 de septiembre para resolver definitivamente el litigio judicial. Ambas partes acordaron resolver la demanda antimonopolio que una docena de fiscales generales, liderados por el de California, Rob Bonta, presentaron a finales de julio para impedir la fusión de dos de los más grandes estudios de Hollywood.
La oposición de los Estados a esta fusión radicaba en que la operación daría a la compañía resultante cerca del 27 % del mercado de distribución cinematográfica y más del 30 % en el segmento de grandes estrenos taquilleros, además de reforzar la concentración en el negocio de canales básicos de televisión por cable, de acuerdo con la querella.
El conglomerado de medios estableció provisionalmente el martes como fecha para cerrar el trato.
La fusión entre Paramount y Warner, firmada el pasado 27 de febrero, enfrentó múltiples críticas y querellas legales al unir a dos de los cinco grandes estudios históricos de Hollywood, reduciendo la competencia en la industria del cine, la televisión por cable y juntando plataformas como HBO Max y Paramount+.
La adquisición dará a la compañía resultante cerca del 27 % del mercado de distribución cinematográfica y más del 30 % en el segmento de grandes estrenos taquilleros.
Paramount había ejercido presiones para sentarse a negociar, después de que exigiera a los Estados demandantes depositar una fianza de 1.900 millones de dólares argumentando pérdidas por el retraso en la fusión y luego de que la empresa amenazara con dejar el Estado de California.
Con el acuerdo con los doce fiscales, el conglomerado se comprometió a distribuir treinta películas al año en cines e invertir 1.500 millones de dólares en producción cinematográfica en Hollywood durante los próximos cinco años o pagar una penalización.