La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, afirmó ayer que "los argentinos nunca creímos en los puntos finales, ni en los derechos humanos ni en la soberanía de nuestras islas", en respuesta a las declaraciones del primer ministro del Reino Unido, David Cameron, quien rechaza sentarse a dialogar por la cuestión Malvinas.
La presidenta endureció su reclamo al gobierno británico para que acepte negociar por la soberanía sobre las Malvinas al calificar al Reino Unido como "burda potencia colonial en decadencia".
"Mientras las islas Falklands quieran ser territorio soberano británico, deben seguir siendo territorio soberano británico. No vamos a sentarnos a dialogar. Punto final de la historia", dijo Cameron anteayer, a la vez que sostuvo que las islas son "innegociables".
"Es un gesto de mediocridad y casi de estupidez la palabra punto final para la historia de nuestras islas Malvinas", replicó Fernández de Kirchner.
"Vamos a seguir incansablemente reclamando la soberanía y que se sienten a dialogar", aseveró la jefa de Estado durante un acto. La presidenta señaló que "sólo la mediocridad y la arrogancia puede poner punto final" al reclamo argentino sobre las islas, bajo dominio británico desde 1833.
Al hablar durante un acto realizado en Misiones, Cristina Fernández advirtió a las autoridades británicas: "No les quede duda que vamos a volver a recuperarlas mediante el diálogo". "Vamos a seguir incansablemente reclamando la soberanía y que se sienten a dialogar", advirtió la mandataria en una dura réplica a las expresiones de Cameron.
Varios reclamos. Cristina Fernández formuló en los últimos días varios reclamos públicos a Gran Bretaña para que cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas (ONU). El primero fue precisamente en ocasión de la visita del titular de la ONU, Ban Ki-moon, y un par de días después al entregar su documento argentino al primer kelper que lo solicitó.
La jefa del Estado redobló los conceptos que en esas ocasiones había pronunciado y advirtió que "vamos a seguir incansablemente reclamando que se sienten a dialogar, en todos y cada uno de los foros". En su duro discurso, Fernández de Kirchner advirtió: "Lo vamos a decir sin cansarnos, y lo dirán los que vengan después de mí, y los hijos de nuestros hijos".
El gobierno argentino, a través de un comunicado de la Cancillería, rechazó las manifestaciones de Cameron que calificó como un "lamentable acto de arrogancia".
Asimismo, cuestionó que "se adjudica la autoridad de «poner fin a la historia» referida a una disputa de soberanía, reconocida por las Naciones Unidas y aún pendiente de solución" por lo que advirtió que esa actitud "evidencia una falta de respeto al derecho internacional que ese país ha venido demostrando con relación a la persistencia de una anacrónica situación colonial que agravia no sólo a la República Argentina sino también a la región en su conjunto".
El lunes pasado, al recibir al titular de la ONU, la presidenta le pidió insistir ante el gobierno británico para negociar con la Argentina y le señaló que "es hora que los países que tienen un lugar importante porque integran el Consejo de Seguridad o son parte del Grupo de los Ocho, también convenzan al resto del mundo que están sujetas a normas internacionales".La presidenta había afirmado que Londres debe entablar conversaciones por las Malvinas en concordancia con la resolución 2065 de la ONU, y sostuvo que "los países que se presentan ante el mundo como civilizadores son los que deben dar el ejemplo"
Un par de días después, al imponer el nombre de un oficial del ejército muerto durante la guerra al remodelado helipuerto presidencial y entregar su DNI argentino a un kelper y frente a un auditorio compuesto en su casi totalidad por ex combatientes, la jefa del Estado insistió con el reclamo y advirtió que "resulta casi ridículo pretender dominio geográfico a más de 14 mil kilómetros de distancia".
"Reclamamos por nuestros derechos, pero por sobre todas las cosas por el diálogo, por el respeto al derecho internacional, por volver a sentarnos en la mesa de negociaciones con el Reino Unido y poder dirimir civilizadamente esta controversia que ya lleva más de un siglo", señaló Cristina Fernández de Kirchner en esa oportunidad.
La dictadura que gobernaba Argentina lanzó el 2 de abril de 1982 una operación militar para recuperar las Malvinas. El conflicto bélico duró 74 días, hasta la rendición argentina el 14 de junio ante las tropas británicas. (DyN, Télam y DPA)