Agobiado por una millonaria multa que la Justicia de Nicaragua le obliga a pagar, y que ayer otro juez temporariamente suspendió, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal se declaró un "perseguido político" del presidente Daniel Ortega y su esposa. El ex ministro de Cultura sandinista descartó sin embargo cualquier forma de capitulación y dijo que va a seguir resistiendo dentro del país.
"Ni me voy de Nicaragua ni pago lo que no debo", afirmó tajante Cardenal en su casa de Managua, luego de que la Justicia le notificara que debe pagar una multa-indemnización de 800 mil dólares.
Desde Alemania, México, España y Chile muchos ofrecieron recibir al premiado autor de "Epigramas" como asilado político.
Cardenal confesó tener "preocupación" por un caso que algunos atribuyen a rencillas con la poeta Rosario Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega, que datan de la época de la revolución cuando él era ministro (1979-87). Hoy Murillo es vicepresidenta y la mujer más poderosa de Nicaragua.
"El odio que me tiene Rosario Murillo, esa es la razón. Es odio, odio... Ella es una mujer de mucho odio", afirmó Cardenal, quien advirtió: "Esto es algo personal, sí, pero todos están en riesgo en Nicaragua porque vivimos en una dictadura, bajo el poder absoluto de Daniel Ortega y su mujer".
La Justicia de Nicaragua le notificó a Cardenal que debe pagar una multa de 800 mil dólares por "daños y perjuicios y lucro cesante" como desenlace de una disputa legal de larga historia. Sin embargo ayer, cuando los ecos de su protesta llegaban a diversos países, un juez ordenó la anulación de la sentencia para que la misma le sea notificada personalmente al poeta de 92 años.
La historia es que Cardenal adquirió unos terrenos en Solentiname, donde fundó en 1966 una comunidad de campesinos a quienes, además de enseñar a leer y escribir, les dio clases de pintura y artesanía. La dictadura de Anastasio Somoza destrozó la comunidad. Tras el triunfo de la revolución sandinista, fue reconstruida con fondos del gobierno alemán. Se construyó una biblioteca y una escuela para formar a líderes campesinos.
En la década de los noventa, tras la derrota electoral del sandinismo, la Asociación para el Desarrollo de Solentiname decidió convertir las instalaciones de la escuela en un hotel, administrado por Alejandro Guevara, un campesino formado por Cardenal. Guevara murió y la asociación decidió nombrar a su esposa, Nubia del Socorro Arcia Mayorga, como administradora. Años después, la mujer reclamó el hotel como herencia y en 2002 decidió demandar al poeta.
La propiedad quedó en un limbo legal, pero Arcia Mayorga mantuvo la administración del inmueble. La mujer exige que la propiedad pase a su nombre y volvió a demandar a Cardenal por daños y perjuicios. Un juez falló ahora a su favor e impuso los 800 mil dólares a Cardenal.
El abogado José Ramón Rojas Méndez, quien defendió al presidente Ortega cuando fue acusado por violación por su hijastra, representa a Arcia Mayorga.
Cardenal ve que se ha lanzado una persecución política en su contra. El poeta es una de las voces más críticas contra el gobierno de Ortega. Desde que el antiguo líder revolucionario regresó al poder en 2007, el poeta ha denunciado la actuación del mandatario, quien ha destrozado la frágil democracia del país en su afán de instaurar una nueva dinastía en Nicaragua, país que durante más de 40 años sufrió la dictadura familiar de los Somoza, a la que Cardenal se opuso con ferocidad. El poeta también se opone al proyecto del Canal Interoceánico, cuya concesión Ortega entregó al empresario chino Wang Jing.
"No estoy saliendo de Nicaragua. No salgo. No tengo por qué salir", aseguró el escritor.
Al ser preguntado si pagaría la multa, si tuviera el dinero, Cardenal respondió tajante: "No. Yo no debo nada, todo es falso. Es parte de la persecución en mi contra".
Pese a los achaques de la edad, el laureado poeta prepara las maletas para viajar a Alemania, donde el 4 de marzo recibirá el doctorado Honoris Causa en Wuppertal.
"En Wuppertal se publicaron mis primeros libros, allí fui ‘descubierto' para el mundo por Hermann Shulz, de la editorial Peter Hammer Verlag. De manera que el homenaje a mí será también mi homenaje de gratitud a Wuppertal y especialmente a Hermann Shulz", expresó Cardenal.
figura. De 92 años y en silla de ruedas, Cardenal promete resistir. En marzo viajará Alemania para ser distinguido.