Información Gral

“El peronismo subió el consumo hasta del vino”, afirma Pigna

El historiador Felipe Pigna repasa los 450 años del vino mientras presenta “Al gran pueblo argentino salud”, un libro sobre el vino desde sus orígenes hasta su desarrollo nacional.

Lunes 17 de Marzo de 2014

El historiador Felipe Pigna repasa los 450 años del vino, desde las fiestas dionisíacas hasta las publicidades de hoy. Cómo lo estiraban con agua durante la presidencia de Perón, el rol clave que tuvo  Sarmiento y la trampa que San Martín les hizo a sus soldados del Ejército de los Andes, y lo cuenta en una entrevista con el diario Tiempo Argentino. Felipe Pigna lo deja bien claro:

“No me interesa hacer un  libro sobre los grandes bodegueros”. Así empieza a explicar los objetivos de su flamante publicación, “Al gran pueblo argentino salud. Una historia del vino, bebida nacional”, y dice que la idea del libro, el vigésimo de su autoría, es “hacer visibles a los invisibles, a los que hicieron el trabajo”. Pigna repasa 450 años de vida de Felipe Pigna presenta “Al gran pueblo argentino salud”, un libro sobre el vino desde sus orígenes hasta su desarrollo nacional esta bebida a través de anécdotas y descripciones que contribuyen a que esos siglos no resulten tan lejanos y que los detalles sirvan para contextualizar la actualidad de una industria que, en la Argentina, supo tener su auge a finales de los años 60, y que ahora pelea por no amesetarse.

¿Por qué se derramaron hectolitros de vino en los años 30?; cómo surgió la Fiesta de la Vendimia; y qué broma les hizo el general San Martín a sus oficiales para hablarles de la industria local, son algunas de las historias que se resumen a lo largo de las más de 300 páginas de su nueva creación. El autor recuerda que, en épocas de peronismo, el consumo se expandió a tal punto que las producciones no daban abasto: “Ocurrió en todos los rubros.

Después de 1943 se pasó de un país formateado para que sólo consumiera la mitad de la población a uno que sumó cerca de dos millones de personas al consumo. Antes eran pobres de toda pobreza. Entonces se produjo un problema: el vino no alcanzaba. A partir de ahí, hubo cuestiones legales que autorizaron  el estiramiento, aguarlo, para que pudiera alcanzar y, de paso, bajaban la graduación alcohólica, que también era una preocupación”.

–¿Se llevó alguna sorpresa?

–Muchas. Fueron tres años de trabajo. Yo no sabía prácticamente nada de la historia del vino. Me llamó la atención todo el entramado que hay detrás. El aparato social, el trabajo, la paciencia que hay que tener. Es una industria de largo plazo, no para hacerse rico en poco tiempo. Me refiero a la gente que comenzó con esto. Los que la compraron ya armada, quizás sí. Hay mucha épica también en eso. En Argentina hay 230 mil hectáreas plantadas de vino y 30 mil productores. La tierra está muy fraccionada. Y hay fenómenos interesantes, como el de Ecovita, una de las cooperativas vitivinícolas más grandes del mundo, que produce el Vino Toro, uno de los más populares de la Argentina. Es el vino más barato y popular producido por una cooperativa. Eso generalmente está ausente en las historias del vino porque se supone que debe ser de jerarquía, alta gama. Cuando le di el libro a Miguel Brascó, me dijo que hay muchos vinos caros que son malos y muchos relativamente baratos que son buenos. Es interesante no ser clasista, incluso a la hora de hablar de vinos.

–¿Qué trampa hizo San Martín?

–San Martín es uno de los que se dan cuenta del gran aporte que habían hecho los huarpes, los habitantes originarios, en esa zona tan particular de nuestro país, que es la provincia de Mendoza. Es un
oasis. Aproximadamente, un 5% de la provincia es cultivable. El resto es desértico. l amplía esa zona con los sistemas de regadío inventados por los huarpes. Fomenta eso y la vitivinicultura. Para demostrar el avance de los vinos locales, le hace una broma a la mesa chica del Ejército de los Andes. Los invita a cenar y cambia las etiquetas: a los vinos de Mendoza les pone las de Málaga, y al revés. Entonces comienzan probando los vinos de Málaga, con etiqueta de Mendoza, y los oficiales, al ver que era de Mendoza, dicen: “No, a este vino le falta mucho, no puede competir.” Luego toman el otro y dicen que es extraordinario, sin saber que en realidad era el de Mendoza. Ahí San Martín les baja línea en broma y les dice que, “además de no saber nada de vinos, son poco patriotas”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario