El agua del mar volvió a inundar ayer domingo parte de la ciudad de Venecia (nordeste), como su plaza de San Marcos, pero el pico máximo se dio pasado el mediodía, aunque no fue tan grave como la crecida del pasado miércoles. Pero la semana que ayer terminó fue la peor en cuanto a inundaciones de Venecia en 150 años, según los registros oficiales de las autoridades. El clamor para que se termine y se ponga a funcionar el costoso sistema de esclusas "Moisés" crece junto con los días de inundaciones. En Venecia viven poco menos de 60 mil habitantes, pero es mundialmente famosa por sus tesoros arquitectónicos y es visistada a diario por miles de turistas. Estos ayer no faltaron pese a las pésimas condiciones de la ciudad. Claramente el cambio climático está favoreciendo el aumento de las mareas que llegan desde el mar Adriático a la laguna donde se alza Venecia.
El Sistema de Protección Civil, ante el nuevo máximo de 160 cm, empleó a 280 voluntarios pertenecientes a los grupos y asociaciones municipales de la ciudad lagunar, la región metropolitana y las provincias de Padua, Treviso y Rovigo. Los equipos también debieron trabajar en las islas de Burano, Murano, Torcello, Sant'Erasmo, Pellestrina, Lido y Giudecca, todas ellas afectadas por la marea.
La Protección Civil del Veneto prevé la llegada de una perturbación con fuertes lluvias, especialmente en el noreste de la región. La previsión era que la marea llegara a los 160 centímetros en torno a las 13, una situación que se vio agravada por la presencia del viento de siroco en el Adriático, aunque la marea luego bajó paulatinamente. De todas maneras, esta fue la peor semana de mareas altas que sufrió Venecia en 150 años, según los registros citados por la agencia Europa Press.
El alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, anticipó que esta nueva inundación no sería tan grave como la de la noche del pasado martes que continuó durante la noche y madrugada del miércoles, con un pico máximo de 187 centímetros, el mayor desde 1966, y que provocó cuantiosos daños y un muerto. El regidor señaló en sus redes sociales que el dispositivo de seguridad está ya activo para hacer frente a posibles emergencias. Pero la sal que trajo el agua de mar dañó especialmente los pavimentos de la Basilíca de San Marco y otras preciosas construcciones de la ciudad. Muchos temen que los daños alcancen al 50 por ciento de las numerosas iglesias de la ciudad. Los expertos ya están trabajando en la evaluación de los daños.
Por precaución, todos los museos municipales de Venecia estuvieron cerrados durante toda la jornada, a excepción del Museo Correr, dedicado a la historia de la ciudad y situado en la plaza de San Marcos. Pese a que está volvió a inundarse.
En las calles algunos negocios permanecieron cerrados pero los que habían decidido abrir sus puertas lo hicieron con protecciones de metal y de madera para impedir que el agua lo empape todo, según muestran los medios locales.
El Gobierno italiano decretó el estado de emergencia en Venecia tras la inundación del pasado martes, ya considerada histórica, y aprobó destinar 20 millones de euros para una primera ayuda, con indemnizaciones de 5.000 euros a los vecinos damnificados y hasta 20.000 para los comerciantes. Desde el ayuntamiento calculan que los desperfectos sufridos por el agua aquella noche ascienden a los mil millones de euros.
Sesenta iglesias de la ciudad acabaron inundadas y empapadas y sus delicados mosaicos y pavimentos sufrieron la infiltración de la sal del mar. Para evitar su rápida corrosión, la Superintendencia de patrimonio cree que harán falta 60.000 euros por cada templo.
Pero ayer los italianos no debían solo preucuparse de Venecia. Un domingo de inundaciones y desbordes de ríos en muchas regiones de una Italia azotada por el mal tiempo obligó a una enorme trabajo a la protección civil, bomberos, la policía y todo el sistema de rescate. La principal causa de alarma fue la inundación de grandes ríos como el Arno, en Toscana, y el Reno, en Emilia. La inundación del Arno, que pasó indemne en Florencia, se esperaba ahora en Pisa, donde el alcalde ha ordenado el cierre de muchos puentes. Por otra parte, se ha inundado el principal afluente del Reno, el Idice, que ha roto una orilla en Bolonia, lo que ha hecho necesario evacuar a más de 200 personas. También había desbordes e inundaciones en Campania, la región de la ciudad de Nápoles. Y en los Alpes, en el Tirol, hubo una avalancha y miles de personas estaban en la oscuridad.
insólito. Una parroquiana no renuncia a tomar un café.