Información Gral

El crimen de Villa Gesell, otro caso donde el rugby se vincula a la violencia

El asesinato de Fernando Báez Sosa por un grupo de rugbiers a la salida de un boliche es el último episodio de una serie interminable.

Lunes 20 de Enero de 2020

El asesinato a golpes de un joven de 18 años a la salida de un boliche de Villa Gesell por parte de un grupo de jugadores de rugby este sábado volvió a poner en el debate público un comportamiento que se repite: violentos ataques en grupo protagonizados por rugbiers. En las redes sociales el tema volvió a instalarse apenas se conoció la brutal muerte de Fernando Baéz Sosa, quien el sábado a la madrugada fue asesinado literalmente a patadas por jugadores de rugby de un club de Zárate a la salida de un boliche en Villa Gesell. Desde los ambientes del rugby se invoca una supuesta "estigmatización", pero la asociación se basa en datos estadísticos irrefutables. El contraste con otros deportes en equipo es notorio: no se conocen ataques de características similares de parte de jugadores de básket (pese a su estatura y gran fortaleza física), hockey, ni de ningún otro juego colectivo. Tal vez en fútbol sí haya antecedentes, pero no de esta gravedad. Los casos de jugadores de rugby, en cambio, se repiten una y otra vez.

En la madrugada del sábado, en Villa Gesell, un grupo de rugbiers de entre 18 y 21 años golpeó y pateó en el suelo a Fernando Báez Sosa hasta dejarlo inconsciente. A los pocos minutos, mientras se esperaba a la ambulancia, murió en la calle. El gravísimo episodio de violencia grupal ocurrió dentro y fuera del boliche Le Brique.

Los antecedentes abundan. Hace menos de dos semanas, se hizo viral el video de un joven que le dio un golpe en la cara a traición a otro en una fiesta al aire libre en Punta del Este. La víctima, Alejo Iturrieta, tuvo que ser trasladado a Buenos Aires y operado por una fractura en la mandíbula. El agresor es jugador de rugby en Uruguay. No fue detenido. En 2016, en un otro video, se ve a Julián Cirigliano, jugador del club San Cirano, que empuja por detrás a un hombre, mientras lo filman otros dos jóvenes. El club tomó la decisión de suspender de por vida al jugador.

Rosario no es ajena a esta tendencia. En agosto del año pasado, cinco rugbiers de Gimnasia y Esgrima fueron condenados a pagar 610 mil pesos a tres jóvenes a los que golpearon en un boliche bailable dos años antes. Además, tuvieron que acceder a dar clases de ese deporte en cárceles de Santa Fe durante dos años. El hecho ocurrió el 5 de noviembre de 2017 en el boliche "Wallas", en la costa central de Rosario. Allí se desató la pelea por la cual fueron acusados por lesiones dolosas los rugbiers de Gimnasia y Esgrima.

En octubre pasado, se conocieron imágenes de varios jugadores juveniles del San Isidro Club que derribaban y maltrataban a un hombre mayor en estado de ebriedad y evidente vulnerabilidad. En un principio, se denunció que la víctima de la agresión era un linyera que se encontraba en el lugar. Sin embargo, luego se supo que era un hombre que formó parte de la camada 1979 del primer equipo de rugby del SIC. Según se ve en el video, uno de los jóvenes lo atacó desde atrás y lo derribó. Un compañero del agresor también cargó contra el hombre mayor y lo volvió a tirar al suelo.

Dos años atrás, en Monte Hermoso, Emanuel Eduardo Orta Díaz, de 17 años, terminó hospitalizado e intervenido quirúrgicamente por un coágulo de sangre en la cabeza tras el ataque de un grupo de jugadores de rugby en una pelea callejera. El episodio se conoció a raíz de la viralización del video de una cámara de seguridad de la localidad balnearia. Todo había comenzado dentro de un boliche, donde uno de los amigos de la víctima chocó sin intención a una chica. Los rugbiers increparon a la víctima y, mientras éste intentaba calmarlos, recibió una trompada en la cabeza desde atrás que lo hizo desplomar al piso.

La lista es interminable, aún limitándose al corto plazo. En 2016 cuatro rugbiers del club Los Cedros atacaron a un policía en Río de Janeiro, tras una discusión en una discoteca. El comisario Gustavo Ribeiro acabó con una fractura de maxilar y un diente roto y denunció por "lesiones corporales graves" a los argentinos. "Los detenidos son deportistas con un porte físico superior al de un hombre medio común y practican un deporte en que el adquieren pleno conocimiento de la fuerza que pueden emplear contra otros", argumentó el tribunal.

El caso más impactante, por sus consecuencias letales, con evidente similitud con el de Villa Gessell, fue el asesinato de Ariel Malvino, quien murió en Brasil en 2006 a raíz de una golpiza que le propinaron tres rugbiers argentinos oriundos de la ciudad de Corrientes, de vacaciones en el lugar. Una patota de "niños bien", como los definió el padre de la víctima, quien todavía, a 13 años del hecho, está a la espera del juicio a los asesinos de su hijo. Agredieron a Malvino cuando éste quiso interceder para frenar una pelea. No conformes con golpearlo y derribarlo, uno de ellos levantó una piedra y se la tiró a la víctima a la altura de la cintura. Malvino quedó convulsionando en el piso y luego murió a causa del golpe. Pero los rugbiers también aparecen en otro rubro, el de la violencia de género. El caso reciente de una joven que descubrió que un grupo de rugbiers compartía fotos íntimas suyas y de otras chicas sin consentimiento es el último conocido. La víctima expuso a los jóvenes en las redes sociales y logró que el club los suspendiera.

“No representan los valores del rugby”

La Unión Argentina de Rugby (UAR) repudió la muerte de Fernando Báez Sosa y anunció “un programa de concientización” para erradicar estas acciones violentas. La UAR señaló: “Nuestro juego convive con el contacto físico desde muy temprana edad, pero siempre dentro de un claro reglamento. Quienes no lo entiendan de esta manera y usan su fuerza física en detrimento de otro no representan nada del rugby ni sus valores. Son la cara más cruel de un flagelo que atañe a toda la sociedad”. El club Náutico Arsenal Zárate, donde juegan los rugbiers detenidos en Gesell, adelantó que “serán suspendidos de la actividad hasta tanto se determine su grado de participación”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario