En las poco más de dos décadas que van del siglo XXI se conocieron cinco tragedias notorias que involucraron a submarinos. Una de ellas comprendió al recordado buque argentino ARA San Juan, que mantuvo en vilo y acongojó a todo el país.

Tripulantes del ARA San Juan posan en el puerto. La desaparición de la nave enlutó al país.
En las poco más de dos décadas que van del siglo XXI se conocieron cinco tragedias notorias que involucraron a submarinos. Una de ellas comprendió al recordado buque argentino ARA San Juan, que mantuvo en vilo y acongojó a todo el país.
Cuatro de los cinco lamentables siniestros ocurrieron en los últimos 12 años, un poco más alejados del primero, sucedido en año 2000: el del submarino nuclear ruso Kursh.
Desde el jueves pasado, cuando la Guardia Costera de EEUU. confirmó el hallazgo de los restos del sumergible Titan, las autoridades comenzaron a trabajar en la reconstrucción de lo que pudo haber ocurrido desde el domingo, cuando se sumergió.
El Titan, operado por OceanGate Expeditions, perdió el contacto con su buque nodriza el domingo alrededor de una hora y 45 minutos después de su inmersión para explorar los restos del Titanic, un viaje que la compañía ofrece por precios a partir de 250 mil dólares.
Para los expertos, lo más probable es que el Titan haya implosionado por la presión sobre el casco a 4.000 metros de profundidad.
2021: KRI Nanggala-402
El 25 de abril de 2021 fueron hallados en el fondo del mar los restos de un submarino de la Armada de Indonesia que había estado desaparecido, con lo que se confirmó la muerte de sus 53 tripulantes.
Los fragmentos del submarino KRI Nanggala-402 fueron hallados flotando a unos 3,2 kilómetros de la última ubicación conocida, en el estrecho de Bali. El buque de guerra Rigel de Indonesia escaneó el área con un sonar. El barco MV Swift Rescue, de Singapur, envió un vehículo operado a distancia (ROV) para obtener imágenes visuales submarinas más claras.
El submarino fue encontrado a una profundidad de 850 metros y se había partido en tres partes.
2017: ARA San Juan
El 15 de noviembre de 2017 el sumbarino argentino ARA San Juan, con 44 tripulantes a bordo, hizo su último contacto. El submarino debía reportarse dos veces al día, pero en su último contacto informó que había sufrido una falla en las baterías, aunque había logrado arreglarla.
Desde ese día hasta el 2 de abril de 2018, unas 4.000 personas de 18 países en 28 buques y 9 aeronaves participaron en el esfuerzo por encontrar el navío, pero esa ayuda internacional se fue apagando hasta que se retiró el último buque no argentino. Los familiares de la tripulación protagonizaron una ardua lucha para que la búsqueda continúe y el submarino no quedase olvidado en las profundidades del mar, aunque con poco éxito.
Apenas unos días después del último contacto del ARA San Juan, la Armada Argentina informó que se habían detectado siete llamadas satelitales desde el submarino que no lograron enlazarse con varias bases de la Armada. Según el Ministerio de Defensa, estas llamadas indicaban que la tripulación estaba tratando de restablecer contacto.
Un día después de que se cumpliera un año de la desaparición del submarino, la Armada Argentina confirmó que halló el navío en el fondo del mar, a 900 metros de la superficie. Hasta el hallazgo, varias irregularidades salieron a la luz, como la deficiente calidad con la que el submarino había sido reparado en 2011.
2011: USS Greeneville
El submarino nuclear USS Greeneville chocó contra el barco japonés Ehime Maru el 9 de febrero de 2011, a unos 16 kilómetros al sur de Diamond Head, cerca de Honolulu. Estaba realizando una maniobra de salida a la superficie de emergencia cuando golpeó el barco. Nueve personas, incluidos cuatro estudiantes de secundaria japoneses que estaban a bordo del barco, murieron.
La embarcación japonesa de 55 metros y 500 toneladas transportaba a estudiantes de secundaria en un viaje de investigación. Fueron rescatados 26 de los ocupantes en balsas salvavidas poco después de la colisión mientras que los cuatro estudiantes, junto con tres maestros y dos tripulantes, murieron.
El accidente tensó las relaciones entre Estados Unidos y Japón, y la Marina abrió una audiencia en el tribunal de investigación sobre tres de los oficiales del Greeneville.
2000: Kursk
Una explosión de un misil a bordo fue responsable por el hundimiento del submarino de propulsión nuclear Kursk, el 12 de agosto de 2000, en las aguas heladas del mar de Barents, de acuerdo con la posterior investigación oficial rusa. El naufragio ocurrió durante un ejercicio naval dentro del círculo polar ártico.
La operación de rescate rusa se desarrolló durante los días siguientes, pero no logró establecer comunicación por radio con el barco siniestrado, y mucho menos obtener acceso para salvar a la tripulación que podría haber sobrevivido a la explosión. La ayuda internacional solo fue aceptada por el ya presidente Vladimir Putin cinco días después del naufragio. Sin embargo, los esfuerzos de los rescatistas se vieron obstaculizados por las aguas heladas, el clima tormentoso y la poca visibilidad bajo el agua.
Durante una semana, el mundo albergó la esperanza de que algunos de los 118 tripulantes pudieran haber sobrevivido tras la explosión, debido a que esta podría haber afectado solo algunos de los compartimentos de la nave. Esa esperanza finalmente se disolvió.
El manejo del desastre por parte de las autoridades rusas fue recibido con desconfianza y hostilidad por parte el público en general, y las familias de las víctimas incluso calificaron la investigación oficial como un encubrimiento, según Britannica.
En 2001, un equipo neerlandés logró extraer los restos del Kursk del mar.




Por Gonzalo Santamaría