El grupo de expedicionarios, liderado por el ingeniero Carlos Pane y su grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, inició esta este sábado el descenso submarino para intentar llegar al buque Monte Cervantes, hundido desde 1930 y considerado el "Titanic argentino".
El 22 de enero de 1930 en el canal de Beagle el crucero quedó varado tras sufrir la apertura de su proa debido al impacto provocado por una piedra sumergida. El barco, que había sido construido en el astillero alemán Blohm und Voss y había sido botado el 25 de agosto de 1927, pesaba 13.600 toneladas y tenía casi 160 metros de eslora. Había sido construido tanto para el transporte de inmigrantes de Europa a América como para viajes turísticos. En el momento de su último viaje, trasportaba unos 1000 pasajeros. La evacuación se realizó en una hora. Solo hubo que lamentar una víctima fatal: la del capitán del barco,
La expedición partió pasadas las 9, cuando todavía era de noche y la temperatura estaba cerca de los 0º, e incluyó la navegación de 10 millas náuticas (unos 15 kilómetros) hasta inmediaciones del Faro Les Éclaireurs, donde se buscaron las coordenadas exactas del naufragio.
Los organizadores de la expedición determinaron que solo dos robots submarinos formasen parte de la búsqueda. Fue luego de que una alerta de orcas presentes en la zona llevó a determinar que no interviniesen en la misión buzos profesionales, que iban a acompañar al equipamiento técnico.
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El grupo de expedicionarios es liderado por el ingeniero Carlos Pane y un puñado de estudiantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.
El objetivo principal de la expedición submarina es encontrar a unos 30 o 40 metros de profundidad la lámpara de navegación del Monte Cervantes, que podría estar cubierta de algas o haber colapsado con el paso del tiempo.
En caso de no hallarla -dijeron-, van a rastrear otros elementos que dejó el naufragio, que puedan tener interés arqueológico o de preservación del patrimonio cultural de la provincia.
"Tras varios meses de trabajo, tenemos muchas expectativas de poder documentar este naufragio. Sin embargo, las condiciones climáticas en este momento no son las mejores. El catamarán en el que nos encontramos no pudo fondear y debemos mantenernos en movimiento mientras descendían los drones. De todas maneras, esperamos llegar y sostener el objetivo", sostuvo Cane en diálogo con Télam, uno de los cuatro medios que se encontraban registrando la operación al momento del cierre de este despacho.
En el corazón del Canal Beagle, el frío helado, pero sobre todo el viento y oleajes intensos, determinaron que las alternativas previstas para la travesía no estuviesen siendo las planeadas por los organizadores.