El caso de Cecilia Strzyzowski, la joven de 28 años desaparecida en Resistencia, Chaco, parece encaminarse hacia resultados definitivos y condenatorios para el “clan Sena”, la familia de piqueteros que la habría asesinado y desaparecido. Se confirmó que tres fragmentos de huesos hallados en el fondo de un río son de dedos humanos incinerados, y existe la casi certeza de que pertenecerían a Cecilia. “Yo tengo la convicción de que son huesos de Cecilia”, aseguró uno de los abogados de la familia, el conocido Fernando Burlando. A la vez, se pidieron más medidas de prueba, como usar a los perrros de Cecilia para que participen de la búsqueda, dado que conocían su olor personal. “Se van a quedar toda la vida presos”, advirtió Burlando. A Cecilia “la desmenuzaron y trituraron”, acusó el letrado.
Los huesos humanos fueron hallados en el lecho del río Tragadero, al igual que un dije que fue reconocido por la madre de la joven, un anillo y varios fragmentos de ropa, también reconocidos por la familia. Cecilia fue vista por última vez la mañana del 2 de junio cuando entraba a la casa de Emerenciano Sena y Marcela Acuña, junto con su esposo, César Sena. Los tres están detenidos e imputados en la causa, junto a dos parejas de colaboradores estrechos. La sospecha, que ya es una certeza, de los fiscales y abogados de la familia es que Cecilia fue asesinada el 2 de junio en la casa de los Sena, de la calle Santa María de Oro 1460 de Resistencia, y que sus restos fueron triturados y quemados en el campo familiar, la “chanchería”. El río Tragadero es vecino al campo y allí César y el chofer de la familia habrían tirado los restos humanos y pertenencias de Cecilia que resistieron al incineramiento. Los objetos y restos óseos fueron hallados gracias al señalamiento del chofer. El dije estaba ennegrecido por completo cuando fue hallado. Los investigadores van a pedir imágenes satelitales, para establecer si se observa la presencia de humo, ya que la quema de los restos pudo haberse extendido dos o tres días.
Los huesos están calcinados. Fueron sacados del río Tragadero, en el lugar señalado por un empleado de los Sena Los huesos están calcinados. Fueron sacados del río Tragadero, en el lugar señalado por un empleado de los Sena
El enviado del diario Clarín tuvo acceso al informe del Instituto de Medicina y Ciencias Forenses sobre los restos hallados en el río Tragadero el martes 20. Allí, en un vocabulario técnico, se afirma que los tres restos óseos son humanos y pertenecen a una mano y un pie. “El hueso número 1, de 0,7 centímetros de ancho por 3,5 centímetros de largo, correspondería a una falange de una mano, con uno de sus extremos seccionado en forma transversal”, se indica. “Por las características cromáticas, se podría asumir que fueron sometidas a la acción del fuego”, detalla el informe forense. El hueso número 2, de 1,3 centímetros de ancho por 3,5 centímetros de largo, “correspondería a un hueso largo (...) esta anatomía es la observada en huesos de los dedos del pie”. Sería una falange de un pie. El hueso número 3, de 1,3 centímetros de ancho por 2,5 centímetros de largo, “correspondería a un hueso largo, con uno de sus extremos seccionado en forma transversal (...) correspondería a la articulación como lo observado en huesos del metatarso del pie”, completa el reporte y concluye que “por las características cromáticas, también hace suponer la acción del fuego”.
Detrás de este vocabulario asoma la tremenda realidad del crimen: a Cecilia la habrían asesinado y luego desmembrado en la casa de los Sena, para luego llevar los trozos hasta la “chanchería”, donde fueron quemados durante varios días. Los restos que quedaron fueron tirados al río cercano. Burlando señaló que a Cecilia “la desmenuzaron y trituraron”. Adelantó que “van a haber novedades” en la causa. Posiblemente se refería al informe de antropología forense que se aguarda desde Córdoba, donde fueron enviados fragmentos de los huesos hallados.
Cecilia Strzyzowski tenía seis perros, a los que llamaba sus “hijos” y hasta dormía con ellos. Por esto, la querella pediría nuevos allanamientos en los que participen estos animales, para ver si con su olfato inigualable detectan algo de relevancia. Al convivir todo el día con Cecilia tienen perfectamente registrado su olor personal, una suerte de huella digital que solo los perros pueden percibir.