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Cada vez son más las personas que padecen prediabetes y no lo saben

En Argentina hay más de dos millones de afectados por el mal. Su evolución puede revertirse. Es un cuadro clínico que puede derivar en diabetes. Puede atenuarse con dietas y ejercicios. Obesidad abdominal, presión arterial elevada y colesterol alto son los factores de riesgo.

Domingo 12 de Febrero de 2012

La diabetes ya es una epidemia. En la Argentina hay más de dos millones de personas con esta enfermedad crónica. Pero además, hay otro número similar de individuos que están en riesgo, y ni siquiera lo sospechan. Son los que tienen insulinorresistencia o prediabetes.

Si no comienzan un tratamiento lo antes posible terminarán soportando una enfermedad crónica que pone en riesgo su vida. Por eso es imprescindible que tomen conciencia de su estado de salud y busquen la ayuda de profesionales.

A causa de malos hábitos alimentarios, falta de actividad física y otros factores como presión elevada o colesterol alto se producen en el organismo una serie de desfasajes que originan alteraciones en la glicemia, es decir que afectan el modo en el que el páncreas "procesa" el nivel de azúcar en la sangre. Esta situación, denominada prediabetes, está directamente relacionada con el síndrome metabólico, un cuadro clínico que los médicos ven con suma frecuencia en sus pacientes.

De no tratarse a tiempo, la prediabetes puede desembocar en diabetes, obligando a la persona a llevar de por vida una terapia que incluye medicación diaria, dieta estricta y controles periódicos. La diabetes aumenta las posibilidades de muerte por problemas cardiovasculares.

Erika Nebel, médica endocrinóloga y docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, explicó a La Capital que el término prediabetes se utiliza para nombrar algunas anormalidades en la glicemia, que por definición no llegan a ser una diabetes manifiesta. "Son las alteraciones en la glicemia de ayunas o en la prueba de tolerancia a la glucosa", señaló.

Esas mediciones suelen ser pedidas por un médico clínico o endocrinólogo en un chequeo de rutina o cuando se sospecha alguna alteración. "Con esto se intenta diagnosticar una enfermedad tan importante en sus etapas iniciales, sin llegar a encontrarla cuando están instaladas las complicaciones", subrayó la especialista.

Aunque reconoció que la población está cada vez más preocupada y en alerta por estos temas, sobre todo en aquellos que tienen más recursos socioeconómicos, Nebel admitió que "lamentablemente en algunos pacientes estamos llegando tarde al diagnóstico".

Difícil pero no imposible. Fernanda M. tiene 41 años. Hace cinco, durante una serie de controles endocrinológicos le dijeron que tenía insulinorresistencia. "Tenía algunos problemas en las tiroides y subía fácilmente de peso, en ese contexto me descubrieron el problema", recordó.

Le costó mucho aceptar una dieta libre de hidratos "tan típicos de la alimentación argentina", dijo, pero al mismo tiempo comprendió que es un tema de salud y aceptó el tratamiento, que incluye medicación. Respecto a si siente temor de tener diabetes en el futuro, reflexionó: "No, porque estoy apostando a cuidarme aunque cometa algunos deslices. Estoy muy bien acompañada por una nutricionista y un endocrinólogo que van siguiendo el proceso".

Para Cecilia S., de 25 años, el impacto fue diferente. "Cuando la doctora me habló de prediabetes me quedé helada. En mi familia no hay antecedentes. Es cierto que yo subí mucho de peso en los dos últimos años, que no tengo tiempo de hacer gimnasia y que como muchas porquerías; es evidente que algo no anda bien", contó.

Cecilia dudó un par de meses sobre el diagnóstico ya que dos médicos le dijeron que lo suyo era insulinorresistencia y un tercero lo negó. Pero todos coincidieron en algo: "Te vas a tener que cuidar de por vida con las comidas".

La persona con prediabetes en general presenta sobrepeso, con aumento en la circunferencia de la cintura. Puede tener también hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa y alteraciones en el colesterol y triglicéridos, explica la médica endocrinóloga Erika Nebel. También señaló que es habitual que sean sedentarios y con dificultad para incorporar buenos hábitos alimentarios.

“Es importante resaltar que cada vez más niños y adolescentes consultan por este cuadro y en ellos actuar en prevención es fundamental”, destacó.

Respecto de la carga hereditaria, la especialista dijo que suele ser relevante: “Es posible que el paciente tenga sus padres o abuelos con problemas cardíacos, diabetes u obesidad”.

¿Cómo se diagnostica? Nebel explica que básicamente se trata de un diagnóstico clínico. “Por ejemplo: un paciente con obesidad abdominal, hipertensión y acantosis nigricans (un cordón negro atrás del cuello, que parece sucio) tiene altas probabilidades de tener un síndrome metabólico”.

Con la revisación clínica (peso, talla, medición del perímetro de la cintura, toma de presión arterial) y los análisis de laboratorio se logra la confirmación del cuadro.

¿Una persona con este perfil será tarde o temprano diabética? “Sin hablar de porcentajes, las probabilidades son altas, pero depende de cuándo se hace el diagnóstico y de cómo se instala y se lleva a cabo el tratamiento correcto”. Una vez más, actuar a tiempo, permite vivir más y mejor.

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