En tres páginas, en pocas palabras escritas a mano, se definió el futuro de un imperio empresario de miles de millones de euros: el que dejó Silvio Berlusconi, fallecido el pasado 12 de junio en Milán. La agencia Ansa tuvo acceso al documento.

Berlusconi, rodeado de sus cinco hijos y herederos.
En tres páginas, en pocas palabras escritas a mano, se definió el futuro de un imperio empresario de miles de millones de euros: el que dejó Silvio Berlusconi, fallecido el pasado 12 de junio en Milán. La agencia Ansa tuvo acceso al documento.
La última voluntad de Berlusconi es clara. Los hijos mayores, Marina y Pier Silvio, tienen en sus manos la continuidad del imperio empresario, que tiene un valor estimado en 5.000 millones de euros. Berlusconi les asignó toda la cuota accionaria disponible. Esto se aplica al gigante de los medios Fininvest, pero también al resto de los activos. Un patrimonio inmenso, entre sociedades cotizadas en bolsa, inversiones inmobiliarias, valores, obras de arte y liquidez.
La mayor parte está en Fininvest, con 2.800 millones de capitalización bursátil y casi 4.000 millones considerando las sociedades anexas. El patrimonio inmobiliario se puede estimar en unos 700 millones de euros, concentrado sobre todo en el holding Dolcedrago, más la liquidez, que es la parte más difícil de registrar incluso para los herederos. Finalmente, los yates y, sobre todo, los numerosos cuadros adquiridos a lo largo de los años.
Silvio Berlusconi tuvo cinco hijos de dos esposas diferentes a lo largo de un período comprendido entre 1966 y 1988. Los cinco hijos son Marina y Pier Silvio, y Barbara, Eleonora y Luigi. Los tres más chicos, Bárbara, Eleonora y Luigi pronto tendrán una disponibilidad personal muy importante, mientras que las dos ex esposas, ambas divorciadas, están excluidas del testamento.
Marina y Pier Silvio detentan el 53% del holding familiar, donde por estatuto no existen mayorías calificadas ni minorías “de bloqueo”. En definitiva, la decisión se toma con un 51% y no es casualidad que sea Marina quien se comunique con un correo electrónico certificado “a nombre de todos los hermanos y hermanas” ya que del “testamento consta que ninguna persona tendrá derechos indirectos” ni “control solitario sobre Fininvest”. Es decir, el rol que antes ejercía el padre, Berlusconi. Esta figura desaparece con él.
Desde el divorcio de Verónica Lario en 2009, el fundador del grupo optó por asignar toda la parte disponible a los dos hijos de su primera esposa, una indicación que nunca cambió. En octubre de 2020 asigna 100 millones a su hermano Paolo , escribiendo la decisión en una hoja de papel amarillo membretado de su residencia de Villa San Martino. Más recientemente reservó otros 100 millones para su pareja Marta Fascina y 30 para su amigo de toda la vida Marcello Dell’Utri. Este comentó: “No me lo esperaba porque no me debía nada”.
Un detalle algo morboso: en el panteón donde descansa el ataúd de Berlusconi hay 36 nichos con vista al líder, destinados a familiares y leales en la cripta construida en el enorme parque de Villa San Martino.
En el mismo estilo improvisado, aparecen unas líneas escritas a mano en enero del año pasado, en una hoja con membrete, cuando Berlusconi se dirigía a ser internado en el hospital San Raffaele, acompañado de su médico personal, Alberto Zangrillo.
También dejó una carta a los hijos más chicos: “Gracias, mucho cariño para todos ustedes, su papá” . Antes había dado las disposiciones relativas a Marta Fascina y Marcello Dell’Utri: “Por lo bien que los amaba y por lo que ellos me querían”. “Me voy para el San Raffaele, si no vuelvo, por favor tomen nota de lo siguiente”, avisa. Es un momento dramático para él y al encomendar a sus hijos la tarea de donar las sumas que se reservan para su hermano, repitiendo lo ya dispuesto, para su pareja y amigo de toda la vida, no aparece el hijo más chico Luigi, quizás un olvido trivial debido al dramatismo del momento.
En las tres páginas de su última voluntad, hay una carencia que se destaca: el futuro del partido Forza Italia. Muchos esperaban una indicación, un compromiso de futuro, pero no hay nada. Ahora corresponde a los herederos decidir si y cómo seguir participando en el partido fundado por su padre en 1994.
La incógnita del futuro de Forza Italia es total. Berlusconi lo construyó a su medida y lo manejó como a una de sus empresas. Será difícil encontrar quien lo reemplace. El deber recae sobre Antonio Tajani , actual vice del Consejo de Ministros y ministro de Exteriores, además de coordinador nacional del partido. El propio Tajani había negado su intención de sustituirlo: “El único líder se llama Silvio Berlusconi. Estoy feliz de ayudar a Berlusconi en la acción de gobierno. Es nuestro guía, no hay aspirantes a líderes", había declarado cuando Berlusconi ya estaba muy enfermo. Forza Italia tiene otro problema: Berlusconi era su mayor financista. De hecho, cerró el último ejercicio con una deuda de casi 100 millones de euros, garantizada por el mismo Berlusconi. Parece difícil que los hijos estén dispuestos a subsidiar semejantes cifras.



Por Martín Stoianovich

