Una ex azafata de Lapa aseguró ayer que en un vuelo de la compañía llegó a viajar "gente parada en los baños" por la sobreventa de pasajes. La auxiliar de a bordo Julieta Díaz formuló tales apreciaciones al prestar declaración como testigo ante el Tribunal Oral Federal 4 que lleva adelante el juicio por la tragedia de Lapa que el 31 de agosto de 1999 dejó en Aeroparque un saldo de 65 muertos al estrellarse el Boeing 737 piloteado por Gustavo Weigel y Luis Echeverri, fallecidos en el siniestro.
Díaz, quien no estuvo en el accidente pero era auxiliar de a bordo de esa compañía, se mostró olvidadiza con aspectos claves del tema de la seguridad, que había alertado en su declaración brindada en primera instancia pocos meses después de la tragedia.
Hubo sólo tres episodios que Díaz admitió recordar luego de que el tribunal le leyera la declaración brindada en marzo de 2000. Uno de ellos se relaciona con un vuelo de la línea en la que viajó "gente parada, en los baños, en los transportines (asientos de tripulación) y en el cockpit (cabina de mandos) debido a la sobreventa de pasajes".
Asimismo, la mujer, que ahora trabaja en Austral, contó que en otra oportunidad advirtió que una de las puertas de un Boeing 737 no cerraba bien y su palanca "se levantaba" un poco durante el vuelo por lo que decidió reportárselo a un mecánico de la empresa que viajaba en ese vuelo. "Me acuerdo de esto porque me molestó mucho la respuesta que me dio, me dijo: «Ya se cayó una azafata de Austral ahora falta una de ustedes», y si bien lo dijo en tono gracioso a mí obviamente mucha gracia no me causó", recordó.
El mecánico se refirió a lo ocurrido el 9 de agosto de 1995, cuando la azafata Lilian Almada murió tras caer al vacío mientras sobrevolaba las sierras de Córdoba al abrirse la puerta de un avión de Austral en pleno vuelo.
Julieta Díaz, al ser consultada por el fiscal Carlos Rívolo si consideraba que volar en estas condiciones constituía una modalidad segura de vuelo, respondió categóricamente que "no".
Díaz hizo mención además a un avión que despegó con "tres asientos flojos", lo que derivó en la reubicación de los pasajeros y la cancelación "de toda la fila de asientos".
Otro episodio que la mujer había declarado en primera instancia (y que ayer le costó recordar) fue el hecho de que en uno de los vuelos la aeronave despegó con las mesitas adosadas a los asientos pegadas con cintas adhesivas.
Dijo que no se acordaba puntualmente de ese episodio pero arriesgó que "si están bien pegadas, está bien" que se use ese sistema provisorio, pese a las dificultades que puede causar tal situación.
Negó presiones. Ante la falta de memoria de la azafata los abogados querellantes le preguntaron si sentía temor a declarar. Díaz respondió que no y negó haberse entrevistado con alguien antes de declarar en el juicio.
Aseguró que en su primera declaración "estaba mal anímicamente" y aclaró que de Lapa tiene "los mejores recuerdos" porque creció junto a la compañía.
"Me emociona un poco recordar a mi amiga", dijo la testigo al hacer referencia a la azafata Verónica Tanto, quien murió en la tragedia aérea.
El avión de Lapa se siniestró por una falla técnica e impericia de los pilotos. En un despegue fallido, la pista de Aeroparque resultó insuficiente y tras cruzar la avenida Costanera impactó contra un terraplén de Punta Carrasco y se incendió. l (Télam y DyN)