La Argentina “es un país que ambientalmente está en rojo” debido a que “el gobierno nacional y la mayor parte de los provinciales siguen facilitando la instalación de las actividades más contaminantes de la Tierra”, resaltó un informe de la entidad ecologista Fundación para la defensa del medio ambiente (Funam).
El documento indicó que la destrucción del ambiente “ha sido tan violenta que el país ya perdió más del 80% de bosques nativos, la biodiversidad está en picada y colapsan poblaciones de peces y árboles de maderas duras”. El biólogo Raúl Montenegro, titular del Funam, criticó el desarrollo de actividades como la minería de gran escala y las plantaciones de soja que utilizan “masivamente plaguicidas” en un momento en el que el país “muestra su resistencia ambiental más baja”.
Esta coincidencia, agregó, “es letal” y “provocó tragedias como las de Tartagal”, donde un alud de barro arrasó gran parte de la ciudad salteña.
“Argentina, ambientalmente está en rojo. Peor aún, cuando surge una ley nacional para evitar que la destrucción siga, como la de glaciares, el Poder Ejecutivo la veta”, comentó.
El presidente de Fuman, una organización con status consultivo en las Naciones Unidas (ONU), difundió un informe con motivo del Día Internacional del Ambiente, que se celebró el viernes último.
Montenegro criticó las amenazas que padecen “investigadores y ambientalistas” que informan “los daños” ocasionados por “tecnologías y obras mal evaluadas”. Mencionó la situación del investigador Andrés Carrasco, tras advertir sobre consecuencias del glifosato. “Al disminuir la resistencia ambiental ante el cambio climático se producen sequías e inundaciones y el ingreso de especies vectoras de enfermedades”, señaló.
Pero el biólogo también destacó a “grupos de vecinos y comunidades que se organizan para proteger su salud y el ambiente”, y la acción de la Corte Suprema de Justicia al promover “audiencias públicas” frente a casos como los desmontes y el Riachuelo.



































