Buenos Aires.- La existencia de una casilla de gas en el predio de Punta Carrasco y su incidencia sobre la cantidad de muertos en el accidente del avión de Lapa en 1999 se instaló hoy en el debate a raíz de la declaración de un sobreviviente y el pedido de un abogado defensor para realizar una pericia sobre el lugar.
“Si no hubiera explotado la casilla de gas más de la mitad del pasaje se hubiera salvado”, disparó el ingeniero civil Oscar Alfredo Nóbile al declarar como testigo ante los jueces del Tribunal oral Federal 4.
Nóbile era uno de los pasajeros del vuelo 3142 que la noche del 31 de agosto de 1999 no pudo despegar del aeroparque Jorge Newbery, provocando la muerte de 65 personas.
El avión debía partir hacia la ciudad de Córdoba pero durante el carreteo de despegue hubo una falla en uno de los flaps y no pudo levantar vuelo, lo que derivó en el despiste de la aeronave que chocó contra las rejas del aeroparque, cruzó la avenida Cantilo e impactó contra un terraplén del predio Punta Carrasco.
En su carrera descontrolada el avión chocó también contra el lateral de una cabina de gas, lo que provocó una pérdida del fluido y una “lengua de fuego” que “como un soplete” abrazó el costado izquierdo del avión. Esto provocó que la mayoría de los pasajeros que fallecieron lo hicieran calcinados, mientras que buena parte de los sobrevivientes recibieron severas heridas por quemaduras.
“En este juicio se está tratando de establecer si (los directivos de Lapa) son menos hijos de puta, más hijos de puta o muy hijos de puta”, aclaró Nóbile.
La declaración del testigo sobre la presencia de la casilla de gas fue aprovechada por la defensa del ex presidente de Lapa Gustavo Deutsch, que trajo a consideración del tribunal un pedido de prueba que nunca fue concedido.
El letrado solicitó que se disponga la realización de una pericia sobre la casilla que aún hoy sigue funcionando en el mismo lugar, pero los jueces quedaron en contestarle más adelante.
Otros de los sobrevivientes que declaró en la jornada de hoy fue Marisa Beiró, quien recibió quemaduras en el 65 por ciento de su cuerpo y debió ser sometida a 45 cirugías reconstructivas.
La mujer lloró durante buena parte de su relato y contó con extremo dramatismo cómo logró zafarse de su asiento luego del accidente y ser rescatada por personal de primero auxilios.
“No doy más, me muero”, recordó la mujer que pensó cuando logró salir de la aeronave en medio del humo y el fuego e inmediatamente fue llevada en una ambulancia donde los médicos, dijo, le recomendaron “que rezara” y le prometieron “hacer todo lo posible por salvarle la vida”.
Uno de los puntos centrales de la declaración de Beiró fue cuando contó que desde la tercera fila en la que estaba sentada vio “la puerta entreabierta de la cabina”, por lo que pudo escuchar claramente el sonido de la alarmas cuando los flaps no se abrieron.
También dijo que inmediatamente antes del choque escuchó posiblemente de la voz del comandante Gustavo Weigel o del copiloto Luis Etcheverry, que gritaron un insulto como “mierda” y luego un silencio espeluznante.
El mismo relato hizo el testigo Rafael Dobón, quien aportó con su testimonio que pudo escapar del avión, incluso con su pantalón prendido fuego, por un agujero en el fuselaje y que como consecuencia del impacto recibió quemaduras en el 40 por ciento del cuerpo.
El comienzo de la jornada de hoy sorprendió a los jueces con un pedido del imputado Fabián Chionetti, ex gerente de operaciones de Lapa, para que se deje constancia en la causa que las declaraciones de los testigos de hoy correspondían a pasajeros que viajaban en la parte izquierda del avión.
Luego de escuchar el testimonio de los tres sobrevivientes el Tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta mañana a las 11, cuando continuará con el interrogatorio a sobrevivientes, azafatas, auxiliares de abordo y empleados de la torre de control. (DyN)