Después me preguntaron: “¿Y por qué no en Latinoamérica?”. Yo ya había viajado a Latinoamérica a dar conferencias y vi que allí era más necesario que en ninguna otra parte. Me podía quedar viviendo en Barcelona con el éxito que habíamos conseguido y vivir tranquilo, pero el término “vivir tranquilo” nunca me ha gustado, siempre me ha parecido inoportuno. Uno no puede estar tranquilo mientras alrededor se está sufriendo, y decidí dejarlo para desarrollar la banca ética en Latinoamérica.
P: ¿Qué características tiene la Banca Ética?
JM: Llevo 46 años de profesión y nunca ningún cliente le preguntó a su banco “si yo deposito dinero en el banco, ¿ustedes qué van a hacer con mi dinero? ¿A quién sirve mi dinero mientras yo no lo uso?”. La gente pregunta “¿cuánto ganaré? ¿Estoy seguro o no estoy seguro? ¿Ganaré mucho o poco?”. Empezar a plantear las preguntas de a quién sirve tu dinero mientras no lo usas, qué hace el banco, llevan al despertar de la conciencia.
La gente empezó a descubrir en los años 60’, con la Guerra de Vietnam, que sus fondos de inversión financiaban la guerra. Hoy en día es más complejo. El 99% del dinero que mueve el sistema financiero internacional es especulación. Detrás no hay nada, no sirve para nadie. En Latinoamérica, desde México hasta la Patagonia, existen miles de proyectos que podrían generar riqueza, puestos de trabajo, reducción de la desigualdad, pero que no se pueden desarrollar porque no encuentran la financiación adecuada.
La banca ética financia proyectos que aporten valor a la sociedad, y, por supuesto, también rentabilidad económica. Estamos hablando de hacer negocios. Pero no se puede financiar a una empresa que contamina, lo mismo con una empresa que explota a sus empleados o que discrimina a las mujeres.
En nuestro caso, colaboramos en tres grandes sectores. Financiamos empresas que aporten valor a la cultura (principalmente a la educación), al desarrollo social y al medio ambiente. No financiamos proyectos que tengan alta rentabilidad económica, pero que sean perjudiciales, como la energía nuclear. Otro pilar es la transparencia. Los clientes tienen el derecho y la responsabilidad de saber qué está haciendo el banco con su dinero. Estos dos pilares, criterios éticos y transparencia, hicieron que la gente nos llamara “banca ética”. La pregunta es ¿por qué no todos los bancos son así? Porque la sociedad lo permite.
P: ¿Qué diferencias y qué puntos de encuentro existen entre la banca solidaria en Europa y la Banca Ética en América Latina?
JM: En Latinoamérica estamos desarrollando la Banca Ética en base a los modelos que conocemos tradicionalmente, por ejemplo, Triodos Bank. Si bien las necesidades sociales y ambientales que tiene Europa son muy diferentes a las de Latinoamérica, en ambas regiones se da una desigualdad económica que clama al ciclo. La riqueza más extraordinaria vive de una forma ostentosa, a veces casi obscena, frente a la pobreza más desoladora. Puede haber favelas y condominios de lujo conviviendo uno al lado del otro.
Por otro lado, yo veo más necesidades sociales y medioambientales en Latinoamérica. Las empresas europeas llevan a Latinoamérica aquellas actividades que en sus países no les permiten realizar, aprovechando la necesidad de dinero. En Europa desarrollar la banca ética es lo correcto; en Latinoamérica es lo necesario.
Por último, está todo el tema de los pueblos originarios, que en Europa no existe. En Latinoamérica, hay una gran oportunidad de recuperar una cultura que se ha pisoteado, hay que recordarla, reconocerla, y verla como parte de la cultura moderna.
P: Desde la Banca Ética Latinoamericana, ¿qué criterios de selección utilizan para elegir qué organizaciones financiar?
JM: Cuando alguien solicita un préstamo, el primer paso es conocer a las personas que hay detrás y que ellas nos conozcan a nosotros. A partir de ahí buscamos conocer su proyecto y ver qué aporta cualitativamente al mundo y por qué deberíamos financiarlo. Tenemos que ver que lo que hace sea auténtico y no oportunismo. Luego pasamos al análisis financiero, económico y de viabilidad, a veces ofreciendo asesoramiento. El proceso es todo lo humano, lo cualitativo del proyecto, la viabilidad financiera. Entonces, se asesora y se aprueba, y se publica para que todo el mundo lo conozca.
P: ¿Qué rol deberían desempeñar los Estados en este proceso?
JM: Yo creo que el Estado debería tener un papel mínimo. Lo comparo al papel de un árbitro en un partido de fútbol. Existen normas y los gobiernos deben vigilar que las mismas se cumplan. Para mi gusto, los gobiernos entran demasiado en temas que no les corresponden, desde la educación hasta la economía. Creo que es un error, ellos tienen que favorecer inversiones. El Estado no tiene que gastar, tiene que invertir en infraestructura, en desarrollo, en lugares donde haya grandes desigualdades. La gente espera que el Estado resuelva los problemas de todos, pero nosotros tenemos que hacerlo. El Estado tiene que establecer las condiciones favorables para que esto pase. Tenemos que desarrollar la iniciativa, la creatividad. Sino parecemos espectadores de la vida.
P: Además de financiar proyectos de otras organizaciones, ¿desde la Fundación Dinero y Conciencia están generando o diseñando algún proyecto propio ligado al desarrollo sostenible?
JM: La misión de la Fundación es promover, como dice su nombre, una transformación social a través de un uso consciente del dinero. La Fundación promueve la creación del Banco Ético Latinoamericano, nuestro trabajo es difundir conciencia. Damos conferencias, talleres, seminarios en escuelas, universidades, empresas y en asociaciones de empresarios. Más que iniciativas sociales concretas, la Fundación despierta conciencias para que las personas sean ellas mismas agentes de transformación social.
P: Actualmente la Banca Ética Latinoamericana cuenta con oficinas en Brasil, Chile, Argentina y Uruguay. ¿Existen proyectos de expandir su alcance a otros países de la región?
JM: En los últimos 5 años hemos financiado casi 400 proyectos en la región, pero a través de crowdfundings, de fondos de inversión. Estamos en estos países, pero no como bancos todavía. Nuestra idea es primero trabajar con las fintechs o con las opciones que tenemos en cada país. Vamos creando una formación, una conciencia, un aprendizaje del equipo; y cuando ya esté maduro y haya una base suficiente, prepararemos el salto. En Chile estamos a punto de conseguir la licencia bancaria. En Argentina, Uruguay y Brasil ya se están financiando proyectos poco a poco. También tenemos un equipo formado en Colombia y en México.
Si hay un grupo de personas comprometidas, hacemos giras por el país dando conferencias, cursos, posibles proyectos, y cuando aquello está listo, la iniciativa tiene que salir del país. Entonces, nosotros apoyamos el proyecto.
P: ¿Creés que es posible poner por encima de nuestros intereses egoístas los intereses altruistas?
JM: A pesar de hacer un pronóstico optimista, también soy muy realista. Todos no, pero la pregunta es: “tú, ¿estás dispuesto a hacerlo?”. Entre todos tenemos que hacer que el despertar de la conciencia se extienda. Si hoy no hacemos todo esto por amor, mañana lo pagaremos con dolor. A nivel social, dependerá de cuántas personas nos comprometamos hoy, sin mirar lo que hacen los demás.
Rosario será sede del “Día B”
Sistema B, la organización sin fines de lucro que promueve a las empresas con propósito, celebra su décimo aniversario. Hoy, 10 años después, el Movimiento B está presente en más de 18 países de la región. De las 5500 Empresas B que hay en el mundo, más de 900 están en Latinoamérica y, juntas, facturan 63 billones de dólares y emplean a 120 mil personas. Son empresas que se comprometen a llevar altos estándares de transparencia, responsabilidad y mejora continua.
En el marco de los 10 años y bajo el lema “Aceleremos el impacto”, el 4 de noviembre en la Ciudad de Rosario, se llevará a cabo el Día B, el Encuentro Nacional del Movimiento Global B del que participarán empresarios, académicos, intendentes, legisladores y organizaciones sociales de todo el país. El Día B reunirá a los principales actores para acelerar las Nuevas Economías en Argentina, con el objetivo de encontrar mejores soluciones a las problemáticas sociales y ambientales más urgentes e impulsar un sistema económico equitativo, inclusivo y regenerativo para las personas y el planeta.
Con el foco puesto en potenciar el impacto, el Encuentro Nacional del Movimiento Global B, tiene como propósito impulsar el cambio hacia un sistema económico, inclusivo, equitativo y regenerativo para todas las personas y el planeta. Durante la mañana, referentes de las nuevas economías como Luciana Cornaglia de Economía del Bien Común, Cecilia Peluso de Sistema B Argentina, Joan Melé de Banca Ética, empresarias y empresarios que están cambiando el mundo desde sus negocios y Leonardo Maldonado Co-Fundador de Ciudades+B, nutrirán a los asistentes de experiencias y aprendizajes para lograr mayores y mejores soluciones a las problemáticas sociales y ambientales. Por la tarde se buscará acelerar la agenda de impacto a través de espacios de trabajo multisectoriales:
“Cumbre para las Nuevas Economías”, que reunirá a los tomadores de decisiones en busca de compromisos concretos en el avance de las nuevas economías.
Espacios temáticos que abordarán los principales avances y desafíos vinculados a Ley BIC, Humedales, Equidad e industria del Conocimiento, Compras Sostenibles, Carbono Neutralidad e Inversión de Impacto. La agenda también incluye un espacio PyME.
El “Día B” concluirá con el Festival +B abierto a todo el público, donde habrá música en vivo, speakers de impacto y acciones sostenibles, que invitarán a divertirse y sensibilizarse con temáticas socio ambientales comunes a las comunidades de todas las ciudades del país.
"Rosario está siendo protagonista de la transformación hacia la nueva economía. El "Día B" es el momento de unirnos para encontrar soluciones a los problemas ambientales y sociales más urgentes. Es por eso que invitamos a referentes de Rosario, al sector público, a la academia, a las organizaciones de la sociedad civil y al empresariado como agente y motor de cambio de todo el país" refirió Pedro Friedrich, Co-Presidente de Sistema B Argentina.