El Mundo

Tres jóvenes rosarinos que viven en Francia, incrédulos de los ataques terroristas

Pacientes, se dispusieron a narrar sus impresiones justo en el momento en que se conocía la información oficial de que ningún argentino figuraba entre las víctimas.

Domingo 15 de Noviembre de 2015

Esteban Panavesi: "Cuando pasan estas cosas me pregunto qué debería hacer"

“Desde hace un tiempo es que vivo en Saint Germain y no más en el centro de París. El viernes cuando volví del trabajo me puse a cenar y luego a ver una película. Como tenía en silencio el celular no escuché nada, me fui a dormir hasta que cerca de las 23 vi que el aparato vibraba y hacía muchas luces. Entredormido leí los mensajes de quienes me preguntaban si estaba bien y qué sabía de lo que estaba pasando en París.

“La verdad, estaba desconcertado, no terminaba de entender completamente lo que sucedía así que sin dudar fui a la aplicación de Le Figaro y ahí comencé a leer y enterarme en tiempo real.

“Esta mañana, cuando me levanté, tenía más de doscientos mensajes y varias llamadas, me puse a ver todo y quedé hasta este momento que estoy contando muy consternado, triste, casi abatido... Las víctimas son personas que comían en un bar, otras que veían un concierto y otras que se sobresaltaron en medio de un partido de fútbol cuando se inmolaban los idiotas esos...

Fue feo. Esperé que el presidente, que es una persona capaz pero con pocos buenos a su alrededor según la opinión de todos, tomara medidas más contundentes, pero al final me parecieron más de lo mismo.
Miedo no tengo y la gente en general tampoco, según lo que me parece observar. Como uno se acostumbra en nuestro país a que te roben, acá también parece que en cierta medida se está naturalizando esta amenaza de los atentados como algo normal. De todas maneras, lo de ayer, lo de esta última vez, me cayó muy mal, me pesa mucho en estos momentos.

Hace tres años que estoy en Francia. Puedo decir que el país está bien, sufriendo una desaceleración económica, pero igualmente con un nivel de vida superior. La gente es educada, amable y no violenta, pero esto está pasando cada vez más seguido. Llegué acá para cambiar de vida porque siento que la Argentina nunca avanza y porque me cansé de la inseguridad y la violencia de todos los días. Acá vivo sin rejas y con ventanas a la calle, es diferente. Pero cuando pasan estas cosas me queda la cabeza dando vueltas y no sé que tendría que hacer, si volver, si seguir...”

Sofía Fernández: "El chef nos mira y nos dice: «A la vuelta hubo un atentado»"

“Es sábado a la medianoche y estoy en París, en el barrio latino (5E). Ayer estaba trabajando en el restaurant en el momento de los atentados y el chef en un momento mira su celular y nos comenta y muestra la noticia de que en un bar de a la vuelta de dónde estamos hubo un atentado, entraron y le comenzaron a disparar a la gente. Nosotros seguimos trabajando. Nadie entró en pánico. Iba pasando el tiempo y mientras terminábamos con el trabajo íbamos viendo en nuestros teléfonos las llamadas y mensajes de amigos y familiares. Cuando terminamos de trabajar cada uno agarró su teléfono y escucho y leyó las cosas que nos contaban! No nos dejaban ir. Eran las 23.45. Nos decían que la policia había cerrado todas las calles. Que no había gente en la calle. Mirábamos las noticias, ya todos sentados con una copa de vino en la mano, hasta que a las 2.30 nos dijeron que estaba todo bastante controlado! Vayan los que quieren! A mí me ofrecieron quedarme a dormir en el cuarto que hay en el resto. Pero yo la verdad me quise volver, me dolía la cabeza y muchas horas de trabajo. Ninguno en ningún momento entro en pánico ni nada por el estilo. Salí a la calle en busca de las bicicletas públicas, que así es como me manejo en París. Voy a los tres puestos que tenía muy cercanos y no había ninguna. Había casi nadie en la calle. Estaba en el barrio Le Marais y me volví a mi casa caminando. Sí, inconsciencia total! Tenía que pasar por lugares turísticos como Notre Dame y en vez de agarrar el puente que te lleva ahí fui por otro. Aproximadamente 20 minutos caminando. Son 10 minutos en bicicleta. Se vivían realidades distintas. Cuando salí del resto (que queda a 15 cuadras del teatro donde fue la toma de rehenes), ¡había algunas personas entrando a un pub por ejemplo! El guardia los revisaba y pasaban. En mi barrio que no pasó nada tengo un amigo que primero me dijo: Volvé ya, después: Quédate a dormir en el restaurant, no salgas, y al final: Ya pasó todo, nos vamos al karaoke! Hoy a la mañana caí más al ver las noticias y poca gente en la calle. No había un ruido! Cuando salí a las 16.30 se notaba un ambiente de suma calma y caras tristes. Cuando cruce el Sena a las 17 había bastante turistas en los puentes y en los bares. Hay movimiento pero menos de lo habitual. Veo a la gente muy tranquila, más atenta y con mirada triste”.

Gabriel Sauro: "¿Algún amigo? ¿Cómo se mide la proximidad a la tragedia?"

“Esto yo ya lo vi. Una profunda frialdad me llevó del trabajo al tango, sabiendo que me despertaría en otro país, que no había vuelta atrás (...) Aquí en París, es fin de la inocencia. Yo sé que le vamos a hacer frente bien a la francesa, con dignidad, sin exaltos, racionales, nada mejor en estos casos. (...) Ciento veinte familias de luto, mas ciento veinte lugares de trabajo. Mas ciento veinte. ¿Algún amigo? ¿Algún cocinero? ¿Cómo se mide la proximidad a la tragedia? (...) En algunas horas, mi ciudad se va a levantar santuario. Qué vá a pasar no sé, lo que sí sé es que esto es pasajero, que no me siento ni mas ni menos seguro que antes. (...) Que el futuro llegó hace rato, como un gato, ya lo vés (...) Peace and love”.

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