Decenas de miles de opositores vestidos con camisetas blancas lograron ayer atravesar Caracas de este a oeste en una jornada que fue considerada como una hazaña debido a que terminó sin violencia luego de tres semanas de protestas contra el gobierno. Al grito de "¡sí pudimos!" y cantando el himno nacional, miles de manifestantes celebraron como una gran victoria el cruce de la ciudad y el arribo al destino final de la marcha silenciosa en la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, mientras centenares de habitantes de la zona los recibían con aplausos y agitando banderas del país. "Siento una gran satisfacción al pasar por primera vez del este al oeste porque demuestra que el pueblo unido nunca será vencido... Esto nos llena de más fuerza, de más fortaleza, de más fe y de más ganas de seguir adelante", afirmó Yoel Guerrero, un comerciante de 45 años, al celebrar entre saltos su entrada al municipio de Caracas.
































