El Viejo Continente mirará hoy a Austria para saber si el pequeño país se convierte en el primero de Europa occidental en elegir a un presidente de extrema derecha con ideas nacionalistas y xenófobas, lo que supondría un nuevo impulso para los populistas tras la victoria del "Brexit" en Reino Unido y de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Pero incluso si el ultraderechista Norbert Hofer pierde en las presidenciales frente a su rival, el independiente apoyado por Los Verdes Alexander Van der Bellen, el populismo sólo sufriría un revés pero no una derrota. El Partido de la Libertad (FPO) de Hofer tiene posibilidades de ganar las próximas elecciones parlamentarias y su retórica antiinmigración ha sido adoptada por partidos tradicionales.
Hofer, de 45 años, tendrá hoy una segunda oportunidad de llegar al poder. Van der Bellen, de 72, estuvo a punto de serlo en mayo tras ganarle a Hofer en la segunda vuelta de los comicios por un estrecho margen del 0,6%. Sin embargo, el FPO impugnó la votación alegando que en muchas ciudades el recuento se llevó a cabo sin la suficiente supervisión. El Tribunal Constitucional ordenó que se repitiesen las elecciones.
Hofer, uno de los vicepresidentes del Parlamento austríaco, se hizo con el apoyo de la mitad de los votantes al criticar que el gobierno permitiese en 2015 la entrada de 90.000 inmigrantes y refugiados. Ingeniero de aviación, Hofer criticó también a la canciller alemana, Angela Merkel, por su política de puertas abiertas durante la oleada de refugiados. Según Hofer, los contribuyentes austríacos están pagando ahora esa política, ya que muchos de esos migrantes acabaron en Austria y necesitan casa y comida. Los líderes del FPO también alabaron la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea (UE), el denominado "Brexit" y aseguraron que Austria también debería hacer un referéndum de ese tipo si Turquía entra en la UE o si ésta es incapaz de reformarse. Sin embargo, los austríacos no parecen estar muy dispuestos a salir de la UE, y desde entonces el euroescéptico FPO dio marcha atrás al respecto.
El europeísta y experto en economía Van del Bellen, sin embargo, no deja de advertir que la nueva postura suave de Hofer respecto a la UE sólo enmascara su verdadero deseo de destruir el bloque, en línea con otros movimientos populistas en Francia y Alemania. En cuanto a la migración, Van der Bellen está del lado de los muchos austríacos que pusieron en marcha proyectos para ayudar a los inmigrantes.
Aunque los sondeos pronostican un resultado ajustado, la postura de Van der Bellen parece estar cada vez más aislada. El ministro de Exteriores, Sebastian Kurz, ganó popularidad con su estrategia de cerrar la ruta migratoria de los Balcanes, impulsar políticas europeas más restrictivas al respecto y pedir el fin de las conversaciones de adhesión entre Turquía y la UE. Actualmente es el político más valorado del país.
El centroderechista Partido Popular (OVP) de Kurz gobierna en coalición con los socialdemócratas. Estos últimos consintieron el giro antiinmigratorio de Austria y apoyaron, aunque con resistencias, la imposición de un límite a la entrada anual de solicitantes de asilo. Una minoría cada vez mayor en el Partido Socialdemócrata (SPO) reflexiona sobre una hipotética colaboración con el FPO tras las próximas elecciones parlamentarias en 2018. El FPO cuenta con un apoyo del 35%, según un sondeo. "Nada ni nadie puede pararnos", auguró Hofer.