En Kiev, el tiempo parece haber vuelto a los días más oscuros de la pasada primavera: altas columnas de humo que se elevan desde el centro, estaciones de metro convertidas de nuevo en refugios de emergencia para la población en medio de continuas alertas aéreas, y misiles que llueven sobre un parque infantil, cerca del palacio presidencia, así como sobre la oficina de visados de la embajada alemana, afortunadamente vacía. También se realizaron ataques con drones kamikazes iraníes, lanzados en parte desde Bielorrusia, según el ejército ucraniano, mientras crece de nuevo el temor a una implicación directa de Minsk en el conflicto.
Ukraine war: Putin launches revenge attack on Ukrainian cities
Las incursiones rusas, que afectaron a infraestructuras críticas en 12 regiones diferentes además de la ciudad de Kiev, interrumpieron parcialmente el suministro eléctrico en 15 "oblasts" o provincias, entre ellos Lviv, Kiev y Zaporiyia.
Dirigiéndose a su Consejo de Seguridad, el presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que si continuaban los “intentos de ataques terroristas” por parte de Ucrania, las réplicas serán “severas”. Su predecesor y número dos del Consejo de Seguridad, el expresidente Dmitri Medvedev, afirmó que los bombardeos solo eran el “primer episodio” y reclamó el “desmantelamiento total” del poder político ucraniano.
kiev131.jpg
Un auto arde en una calle de Kiev que muestra el efecto del bombardeo ruso.
Pero se trata de retórica, dado que en los hechos y más allá del daño infligido a la red eléctrica ucraniana, los misiles no hicieron daño en proporción a la cantidad lanzada. Y las existencias de estas armas, como los valiosos misiles Kalibr disparados contra una central eléctrica, disminuyen a medida que Moscú los usa sin poder reponerlos al mismo ritmo, dado que le faltan componentes electrónicos esenciales, que antes de la guerra importaba y son alcanzados por los embargos, tanto de EEUU como de otras naciones. China a su vez teme abastecer de electrónica a su aliado ruso, ya que en ese caso sufriría sanciones comerciales de parte de EEUU.
Desde Nueva York, Guterres, al mando de la ONU, evaluó que las agresiones “constituyen otra escalada inaceptable de la guerra”, según su portavoz, Stephane Dujarric.
En un discurso a la nación, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo que la mañana había sido “difícil” y explicó que el objetivo de las fuerzas rusas era el sistema energético y los civiles, algo evidente en Kiev.
El líder ucraniano informó que las bombas rusas tuvieron como objetivo ciudades como Dnipró y Zaporiyia, en el centro del país, y Leópolis, en el oeste. Según el primer ministro ucraniano Denis Chmygal, 11 estructuras importantes fueron dañadas en ocho regiones y en la capital.
kiev141.jpg
Herida y conmocionada, una vecina de Kiev recibe primeros auxilios en la calle.
El Ministerio de Defensa rusa confirmó haber apuntado contra las infraestructuras energética y militar y la de comunicaciones de Ucrania. No se conoció ningún objetivo militar entre los alcanzados.
Parece haber logrado al menos algo de éxito, porque Ucrania anunció que desde mañana suspende los suministros de energía eléctrica a la Unión Europea (UE) justamente por los ataques. “Ucrania deja de exportar electricidad debido a los ataques con misiles rusos contra instalaciones energéticas”, señaló un comunicado del Ministerio de Energía, que remarca la necesidad de Kiev de “estabilizar su propio sistema energético“.
Kyiv hit by Russian missiles for first time in months
El jefe de la diplomacia ucraniana, Dmytro Kuleba, estimó por su parte que Putin está “desesperado a raíz de las derrotas en el campo de batalla”, y por eso usa “el terrorismo de los misiles para intentar cambiar el ritmo de la guerra a su favor”.
Los ataques a la capital renovaron los repudios de los aliados de Ucrania: Reino Unido tachó los ataques de “inaceptables”, la Unión Europea y Polonia dijeron que se trataba de “crímenes de guerra”, Francia prometió incrementar la ayuda militar y Alemania dijo que era inminente la entrega de un primer sistema de defensa antiaérea a Kiev.
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, también condenó los “horribles e indiscriminados” ataques.
kiev121.jpg
Civiles muertos en una calle de la ciudad de Dnipro, en el centro de Ucrania. Quince ciudades fueron atacadas por los misiles y drones de Moscú.
Moldavia, en tanto, advirtió que los misiles de crucero rusos entraron en su espacio aéreo, por lo que convocó al representante de Moscú para pedirle explicaciones.
Los bombardeos, de una escala no vista en meses, se dieron dos días después de una explosión que destruyó parcialmente el estratégico puente de Crimea, un ataque del que Moscú acusó a Kiev. Putin acusó el domingo a los servicios secretos ucranianos de haber provocado la potente explosión y calificó el incidente de “acto terrorista”.
La explosión en el puente, inaugurado por Putin en 2018 y símbolo de la ilegal anexión rusa de Crimea en 2014, fue un nuevo revés para Rusia.
Estados Unidos cuestionó el ataque ruso por dos vías: el presidente Biden, por un lado, “condenó enérgicamente” los bombardeos, que “demuestran la absoluta brutalidad” de Putin, y su secretario de Estado, Antony Blinken, reiteró que Washington mantendrá la ayuda a Kiev. “Estos ataques han matado y herido a civiles y destruido objetivos no militares”, dijo Biden, que ratificó que la Casa Blanca seguirá “imponiendo un alto costo a Rusia por su agresión”.
Blinken habló con su par ucraniano, el canciller Dmytro Kuleba, para asegurarle “el apoyo de Estados Unidos”. “Seguiremos brindando asistencia económica, humanitaria y militar para que Ucrania pueda defenderse”, escribió Blinken en Twitter.
zaporiyiamisilazo1.jpg
El sábado, Zaporiyia fue violentamente bombardeada, sumando al menos 13 muertos en la destrucción de unos 50 departamentos.
Del otro lado, Kuleba le trasladó a Blinken que “Rusia no debe salirse con la suya con sus inhumanos ataques con misiles contra Ucrania”.
En el ámbito de la ONU, además de la condena de Guterres, Rusia enfrenta un nuevo debate que, se espera, terminará con una condena a las anexiones que decidió de regiones ucranianas, en un gesto con el que los aliados a Kiev buscan destacar el aislamiento de Moscú.
No será el único pronunciamiento: mañana Biden y los restantes líderes del Grupo de los Siete (G7) conversarán con Zelenski, a, según acordó el jefe del Gobierno alemán, Olaf Scholz.
Sin dudas el G7 y Zelenski discutirán el envío con urgencia de sistemas de defensa aérea capaces de eliminar la amenaza de los misiles de Rusia. EEEUU podría proveer sus avanzados sistemas Patriot, pero estos exigen por su complejidad a sus equipos de soldados y técnicos estadounidenses. El entrenamiento de ucranianos llevaría meses. Por otra parte, Kiev destruyó hoy 43 misiles de crucero de los 84 lanzados por Rusia.
Los últimos ataques dieron paso también a la voz de China, que hoy reclamó una disminución de la violencia en Ucrania y recalcó la importancia de “respetar la soberanía e integridad territorial de todos los países”. Fue un tácito pero evidente mensaje a su aliado, Rusia.