El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer en una base de
marines que retirará todas las "tropas de combate" de Irak en un plazo de 18 meses, levemente más
extendido al prometido en la campaña electoral, de 16 meses. La fecha que dio ayer Obama es el 31
de agosto de 2010. Pero el presidente dejará en el país árabe de 35 mil a 50 mil tropas hasta el
final de 2011 para cumplir funciones de adiestramiento, protección de civiles y acciones
antiterroristas, misiones no muy diferentes a las actuales. Hoy Washington mantiene unos 142 mil
soldados en Irak.
En todo caso, el anuncio cierra el debate en los círculos de la Defensa de
Washington sobre las alternativas para salir de Irak, con cuyo gobierno se acordó en noviembre
pasado mantenerlas hasta fines de 2011. Obama remarcó ante su platea en uniforme de combate que la
salida será "cautelosa". Asimismo, buena parte de las tropas no destinadas a Irak irán a
Afganistán, donde la situación es grave, con los talibanes asediando a las fuerzas
occidentales.
Con los marines. Hablando en la base de la infantería de marina en Camp Lejeune,
Carolina del Norte, Obama dijo que el retiro se hará en estrecha consulta entre los comandantes
militares y el gobierno iraquí. Durante la campaña presidencial, había dicho que retiraría las
fuerzas en los primeros 16 meses de su gobierno. Pero, mucho más importante que esta prolongación
de dos meses, es que Obama admitió que entre 35.000 y 50.000 efectivos permanecerán en Irak para
entrenar a las fuerzas iraquíes, proteger a los civiles y "ejecutar misiones antiterroristas", algo
que, tracudido en los hechos, bien puede implicar acciones de combate. Asimismo, Obama reveló que
la gran mayoría de los soldados que se retirarán no lo harán este año. "Las decisiones más
importantes que deben adoptarse sobre el futuro de Irak deben ser tomadas por los iraquíes", apuntó
el presidente demócrata ante cientos de infantes de marina en la gigantesca base de Camp Lejeune,
que está despachando miles de tropas al frente de guerra en Afganistán.
Altos funcionarios del gobierno señalaron que, de los 100.000 "soldados de
combate" que serán retirados de Irak a lo largo de los próximos 18 meses, la mayoría permanecerá en
la zona al menos hasta fin de este año, para garantizar la seguridad de las elecciones nacionales
iraquíes. En Irak, el gobierno de coalición se mostró conforme. "Tenemos confianza en nuestras
fuerzas armadas y en nuestros servicios de seguridad para proteger al país y consolidar la
seguridad y la estabilidad, y no tememos por Irak si las tropas estadounidenses se retiran",
declaró el primer ministro Nuri al Maliki.
El gobierno de Obama quiere cerrar el conflicto iraquí para disponer de más
tropas para concentrarse en Afganistán, donde los talibanes han pasado a la ofensiva y recuperado
grandes áreas del país. "Estados Unidos no puede seguir concentrado en Irak aislado de otras
prioridades: enfrentamos el desafío de reconcentrarnos en Afganistán y Pakistán, de aliviar la
carga a nuestros militares, y de reconstruir nuestra debilitada economía; ésos son desafíos a los
que haremos frente", afirmó.
El jueves, Obama presentó su presupuesto con un importante un aumento del gasto
del Pentágono: se pasará de los 514 mil millones de dólares de 2009 a los 534 mil en 2010. Obama
dice que "blanqueó" gastos para Irak y Afganistán que el presidente George W. Bush hacía pasar bajo
otras partidas.
Sobre la retirada parcial de Irak Obama aclaró ayer: "Esto no reduce nuestro
compromiso. Vamos a afianzar ese compromiso de brindar una mejor situación a la región, y esa era
acaba de comenzar". El presidente felicitó a los militares por su papel en la gran mejoría que
experimentó Irak, lo que de hecho fue lo que permite la retirada limitada que anunció.
Desilusión demócrata. Dentro de las filas demócratas la desilusión y el
descontento son grandes. Tanto, que la noche previa al anuncio Obama citó sorpresivamente a la Casa
Blanca a un grupo de importantes diputados y senadores. "Estuvo expuesto a fuertes críticas",
comentó el diario Washington Post.
Los principales líderes demócratas optaron por no hacer grandes objeciones en
público, pero muchos de ellos consideran que la estrategia es de doble cara: por un lado, el
discurso oficial declara el repliegue y, por otro, alrededor de un tercio de los soldados
permanecerá hasta bien entrado 2011 en Irak. "Estoy satisfecho con las palabras del secretario de
Defensa y del presidente", afirmó cortésmente el jefe de la bancada demócrata en el Senado, Harry
Reid. "Pero cuando hablan de 50.000 soldados (que permanecerán), la cifra es un tanto mayor de lo
que esperaba", acotó. En un tono de cortesía similar pero con una mayor contundencia se pronunció
el senador demócrata Parry Murray. "Creo que debemos hacer una minuciosa evaluación de las cifras y
que lo debemos hacer lo más rápido posible." Casi pareció una advertencia.