Nueva York. — La ciudad de Nueva York se recuperaba ayer del tremendo golpe que le dio la tormenta Sandy entre el lunes a la noche y el martes a la madrugada. Ayer se vieron rasgos del ritmo frenético de Nueva York nuevamente, con la reanudación de parte de las operaciones en su subterráneo. Sin embargo, en el vecino Nueva Jersey, los funcionarios y habitantes quedaron conmocionados por las imágenes de la devastación en la costa y por las noticias de que miles de personas seguían aisladas en medio de una fétida inundación.
La decisión de reabrir ayer las partes no dañadas del sistema de transporte más grande de Estados Unidos fue adoptada mientras el número de muertos llegaba a más de 80 en Estados Unidos, donde Sandy cortó además el suministro eléctrico a más de 4,6 millones de viviendas y negocios.
En Nueva York la gente salió en mayor número a las calles, ante la reanudación de parte del servicio de trenes eléctricos de cercanías y de los subterráneos. Los tres principales aeropuertos recuperaron además sus servicios, al menos en forma limitada, y la Bolsa de Nueva York realizó operaciones por segundo día consecutivo.
Pero miles de personas debieron formar fila para esperar colectivos, y los autos se aglomeraron en filas de varios kilómetros. También fue necesario hacer colas muy largas para cargar nafta.
Cientos de miles de habitantes, sólo en la ciudad de Nueva York, carecían aún de energía, particularmente en el Bajo Manhattan, que siguió en penumbras al sur del rescacielos Empire State.En Nueva Jersey, la ciudad de Hoboken padecía un infierno de barrio y aceite, que anegaba sus calles.
Apoyo de Bloomberg. El desastre renovó el debate sobre el calentamiento global y aportó un inesperado apoyo al presidente Obama: el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. "La destrucción de Sandy puso de relieve lo que está en juego en las elecciones presidenciales", dijo Bloomberg, un millonario moderado que no es demócrata ni republicano. Bloomberg considera a Sandy como una señal de que el clima está cambiando por el efecto invernadero, y afirma que los líderes deben "actuar inmediatamente". Y se inclinó por Obama, dado que ha mostrado mayor preocupación que los republicanos por el calentamiento global y sus cada vez más evidentes efectos. Los huracanes gigantes, como Sandy, se han vuelto más frecuentes, dicen climatólogos, dado que el agua del océano Atlántico está más caliente y por eso crea más tormentas.