El Mundo

Murió Mursi, el primer presidente civil de Egipto

Fue elegido en 2012, luego de la rebelión de la Primavera Arabe. Un año más tarde fue derrocado por el ejército, que lo mantenía detenido.

Martes 18 de Junio de 2019

Mohamed Mursi, el primer presidente de Egipto elegido de manera democrática, murió ayer mientras declaraba ante un tribunal. Mursi era un islamista radical que fue derrocado por el ejército en 2013, después de un año de gobierno. Tenía 67 años y era juzgado por espionaje. Organismos de derechos humanos condenaron las duras condiciones en que Mursi estuvo detenido desde que fue derrocado y exigieron una investigación imparcial de su muerte.

Mursi era líder del movimiento Hermandad Musulmana y estaba detenido desde hace casi seis años. Sufrió un desmayo durante la audiencia judicial, en el que se lo juzgaba por espionaje a favor de Qatar, Irán y el grupo Hamas.

El ex mandatario, también el primer presidente no militar de Egipto. Llegó muerto al hospital al que fue trasladado, informó la Fiscalía General egipcia, que precisó que su cuerpo no tenía heridas recientes a la vista pero que no especificó los motivos del fallecimiento. El diario estatal Al Ahram afirmó que Mursi sufrió un ataque cardíaco.

Mursi, de 67 años, se convirtió en 2012 en el primer presidente electo del país, después de imponerse en los comicios celebrados tras la caída de Hosni Mubarak un año antes, y fue derrocado en 2013 por un golpe militar. Durante su corto mandato, Mursi dio inicio a una reforma islamista del Estado laico egipcio, algo que alarmó a las clases medias urbanas que se le oponían. Estos sectores urbanos, protagonistas fundamentales en la caída de Mubarak en 2011 en pleno apogeo de la Primavera Arabe, desde 2012 salieron nuevamente a las calles para protestar contra las reformas de Mursi. La minoría cristiana, las mujeres y los estudiantes, junto con los influyentes sectores medios de El Cairo y Alejandría, en 2013 apoyaron con marchas masivas la intervención militar contra Mursi, dado que temían que este entregara el control de la vida social a los clérigos musulmanes.

Tras el golpe, Mursi, fue detenido y juzgado por numerosos casos, y en uno de ellos llegó a ser condenado a muerte. Mursi tenía al menos seis causas pendientes y llevaba casi seis años en la cárcel por casos como el que lo implica en la muerte de manifestantes durante las protestas opositoras en su contra. Además, fue condenado a cadena perpetua por espionaje vinculado con Qatar.

Durante sus años en prisión solo se le han permitido tres visitas familiares. Organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional han exigido una investigación de la muerte del ex presidente egipcio. Desde HRW han expresado su pesar por una noticia "terrible" pero "totalmente predecible" por "el rechazo del gobierno a permitir un tratamiento médico adecuado". HRW ha denunciado que el gobierno militar "no permitió darle una atención médica adecuada y tampoco las visitas de sus familiares". HRW ya había avisado en 2017 de que las condiciones de encarcelamiento de Mursi "podrían haber contribuido al empeoramiento de su salud". En junio de ese año se desmayó en hasta dos ocasiones y sufrió un coma diabético según su familia. Amnistía Internacional ha pedido una investigación "imparcial, minuciosa y transparente" sobre las circunstancias de la muerte de Mursi y recuerda que estaba en aislamiento. En especial pide investigar el tratamiento médico que recibía y posibles responsables de maltratos. Mursi tenía al menos seis causas pendientes y llevaba casi seis años en la cárcel por casos como el que le implica en la muerte de manifestantes durante las protestas opositoras en su contra. Además, fue condenado a cadena perpetua por espionaje vinculado con Qatar. En su periodo en prisión, solo se le han permitido tres visitas familiares. El ex mandatario fue derrocado por su ex ministro de Defensa, el ahora presidente Abdel Fatah al Sisi. Desde entonces, Al Sisi y el ejército han emprendido una ofensiva contra su la Hermandad Musulmana, con miles de personas encarceladas y cientos de personas condenadas a muerte. La salud del ex mandatario se había deteriorado durante los años de detención, la mayor parte de los cuales los pasó recluido en la prisión de Borg al Arab, en el desierto al oeste de Alejandría.

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