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Miles de refugiados peregrinan de Austria a Alemania "cueste lo que cueste"

Crisis migratoria en Europa. Su situación es cada vez más crítica. Debido a  la saturación de los refugios sobreviven a la intemperie con gélidas temperaturas.

Jueves 29 de Octubre de 2015

En la localidad austríaca de Spielfeld, en la frontera con Eslovenia, el termómetro llega por la noche casi al punto de congelamiento. Hay niños pequeños envueltos en mantas. Sus padres encienden lo que pueden, como botellas vacías de agua, para brindarles calor por la noche. Si bien hay una tienda con calefacción, no todos los miles de refugiados que se encuentran allí ingresan en ella por temor a perder su lugar en la fila de espera para ser trasladados a Alemania, destino final de muchos. Durante mucho tiempo, la localidad de Burgenland fue la zona "más caliente" de Austria en relación con el ingreso de refugiados. Sin embargo, desde que Hungría endureció sus leyes, la situación se agudiza en el sur. Miles de personas llegan todos los días a pie desde Eslovenia a Spielfeld, cuya traducción al español es, curiosamente, "campo de juego", y que se encuentra en el estado de Estiria.

La situación es cada vez más aguda y, por momentos, después de largas esperas, las personas derriban las barricadas. Los refugios de emergencia están llenos. Es difícil encontrar nuevos lugares todos los días. "No se pueden imponer barreras fijas, de lo contrario habría muertos. Las personas que esperan adelante morirían aplastadas por las de atrás", dice August Back, portavoz de la Cruz Roja en Estiria.

Muchos intentan a llegar a Alemania por su propia cuenta en taxis, transportes públicos o a pie. "La gente quiere llegar a Alemania, cueste lo que cueste", afirma Back.

El viernes pasado tuvo que ser cerrada una autopista porque cientos de refugiados habían emprendido viaje a pie por ella. También fueron suspendidas conexiones de tren cuando decenas de refugiados comenzaron a caminar por las vías. Gran parte de ellos tomó luego colectivos del Ejército, ya que el camino de más de 300 kilómetros hasta Alemania es demasiado para muchas personas debilitadas por las vicisitudes que pasan. De acuerdo con el alcalde de Spielfeld, Reinhold Hoflechner, los alrededor de 5.000 habitantes de la localidad están muy intranquilos por la situación excepcional que están viviendo. "La gente no se siente cómoda cuando ven tantas personas extranjeras que hablan otro idioma", dice el político conservador. "Nuestra gente perdió la perspectiva de futuro", añade. Para el alcalde, Austria sólo debería dejar ingresar a la cantidad de gente que Alemania recibe efectivamente, de modo de reducir el flujo migratorio en su país.

Austria anunció ayer que construirá una valla filtrante contra refugiados en la frontera eslovena, nueva terminal de la "ruta balcánica" tras el cierre de Hungría, mientras en Lampedusa, inicio de la "ruta italiana", desembarcaron en las últimas horas más de 200 refugiados rescatados del Mediterráneo. La ministra del Interior, Johanna Mikl-Leitner, anunció que erigirá el muro en un lenguaje cauteloso y lleno de eufemismos. La funcionaria evitó la palabra "valla" y habló de "barrera técnica".

Ante las costas de la isla griega de Lesbos, en tanto, murieron dos niños que intentaban llegar en una barca junto a unos 40 inmigrantes al norte de la isla. La guardia costera rescató a los pequeños inconscientes y todos los intentos de reanimación fracasaron, informó ayer la radio estatal griega. Más al sur, naufragaron dos barcos de refugiados ante las costas de las islas de Samos y Agatonisi. Seis personas están desaparecidas, entre ellas tres niños.

 

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