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Masivas protestas contra los superpoderes en Egipto

El Cairo. — Más de 300.000 personas se congregaron ayer en la céntrica plaza Tahrir de El Cairo para exigir al presidente de Egipto, Mohamed Mursi, que revoque los poderes casi absolutos que se otorgó la semana pasada, en una de las mayores protestas contra el nuevo mandatario islamista.  

Miércoles 28 de Noviembre de 2012

El Cairo. — Más de 300.000 personas se congregaron ayer en la céntrica plaza Tahrir de El Cairo para exigir al presidente de Egipto, Mohamed Mursi, que revoque los poderes casi absolutos que se otorgó la semana pasada, en una de las mayores protestas contra el nuevo mandatario islamista. "La revolución continúa" y "el pueblo quiere la caída del régimen", cantaron los manifestantes en un nuevo paso en sus demandas contra lo que consideran la "dictadura" de Mursi y de la Hermandad Musulmana, el poderoso movimiento islamista al que perteneció el mandatario hasta que asumió la presidencia.

La emblemática plaza Tahrir, escenario de la revuelta que derrocó al antecesor de Mursi, el ex presidente Hosni Mubarak, en febrero de 2011, se colmó con una concurrencia que sobrepasó las 300.000 personas. "Mursi es mucho más peligroso que Mubarak. Solo piensa en la Hermandad Musulmana, que busca controlar todo", dijo Ihab Yusef, un empleado bancario. Para Yusef, el presidente quiere "acumular todos los poderes" con el acta constitucional emitida el pasado jueves, que blinda sus decisiones ante la Justicia al declararlas inapelables y definitivas hasta la entrada en vigor de una nueva Constitución, presumiblemente en el segundo trimestre del año próximo.

Este sentimiento era mayoritario en Tahrir, en cuyo centro plagado de tiendas de campaña desde hace cuatro días, destaca una pancarta que reza "Egipto para todos los egipcios".

Violentos disturbios. Antes de la gran congregación en la plaza Tahrir, donde el ambiente se mantuvo tranquilo, jóvenes activistas se enfrentaron con la policía en la aledaña plaza Simón Bolívar, frente a la embajada de Estados Unidos, y que desde hace días es escenario de choques y protestas contra los abusos policiales, por separado de las manifestaciones contra Mursi. Fuentes médicas señalaron que allí un joven de 28 años y un hombre de 52 fallecieron ayer por la inhalación de gases lacrimógenos de la policía.

La alta asistencia a las marchas contra Mursi —que también tuvieron lugar en la norteña Alejandría y en otras ciudades— escalan la disputa entre el presidente y la oposición por los poderes que se adjudicó.

El lunes, Mursi dijo que los decretos por los que reforzó sus potestades sólo tienen un alcance limitado a cuestiones que hacen a la soberanía de Egipto, aunque no dio ninguna señal de disposición a rescindir medidas que considera cruciales para acelerar reformas y completar la transición a la democracia.

Los opositores, por el contrario, dicen que los nuevos poderes convierten a Mursi en un "faraón", una crítica que se hizo también a Mubarak, y traicionan los principios de la revolución del año pasado, que derribó al antiguo régimen.

Los edictos presidenciales dieron nuevos bríos a la oposición secular y de izquierda luego de meses de divisiones e incertidumbre durante los cuales la Hermandad Musulmana y otros grupos islamistas se fueron quedando con todos los espacios de poder político.

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