Asunción.— Fernando Lugo jurará hoy como presidente de Paraguay, marcando un
hito en el país vecino, ya que romperá con más de seis décadas consecutivas del Partido Colorado en
el poder. El ex obispo asumirá el gobierno en un contexto de alta expectativa hacia su gestión, con
la promesa de un combate frontal a la corrupción y a la pobreza, aunque deberá lidiar con un
escenario político muy complicado, tanto en el Congreso como en su propio gabinete.
Lugo llegó al gobierno tras haber ganado las elecciones con poco más de un 40
por ciento de los votos, representando a una variopinta coalición que aglutinó a la mayor parte de
la oposición, la Alianza Patriótica para el Cambio. Para su triunfo fue clave el apoyo del
derechista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Sin embargo, comenzará gobernando con un
gabinete mayoritariamente de izquierda.
El jefe de gabinete será Miguel López, ex guerrillero marxista en los años 70,
cuando varias organizaciones opositoras buscaban sin éxito desalojar del poder al dictador Alfredo
Stroessner.
Otro bando. Sólo en cuatro de los diez ministerios Lugo designó a militantes
liberales, pero de sectores contrarios al vicepresidente Fernando Franco, a la sazón titular del
PLRA. Pese a esto, Franco declaró que "apoyaré hasta el final a Lugo. Tiene absoluta autonomía para
elegir a sus hombres de confianza, pero me gustaría que en el gabinete haya más liberales, porque
ganó las elecciones con el sostén mayoritario de mi partido".
Por otro lado, Domingo Laíño, histórico líder del PLRA, afirmó ayer que esa
fuerza tiene "una conducción neoliberal y conservadora", y puso en duda "hasta dónde acompañará"
Franco al presidente Lugo.
El matutino ABC Color también comentó ayer que Lugo triunfó con los votos del
PLRA, pero que el partido no tendrá ninguna influencia política en el gobierno.
Canciller polémico. Con relación a la conducción de la agencia Emergencia
Nacional, con rango ministerial, ABC sostuvo: "Estará a cargo de un partido joven, el Partido
Movimiento al Socialismo (P-MAS), nostálgico de la Unión Soviética, que también logró la nominación
del nuevo canciller, Alejandro Hamed, de origen sirio y simpatizante de la causa palestina".
Hamed reemplazó a la socióloga izquierdista Milda Rivarola, quien renunció en
junio disgustada, según dijo, pero sin explicar los motivos.
"Idiota útil". "Pese a que la izquierda fracasó en las urnas, puede imponerse
ideológicamente y marcar el rumbo del gobierno. El vaciamiento ideológico del partido llamado
liberal podría convertirlo en el furgón de cola de una izquierda que adora al Che Guevara y se
deleita con Hugo Chávez", afirmó el diario. Además agregó que el PLRA "actuaría de idiota
útil".
En los seis ministerios restantes y oficinas subalternas, pero con rango
ministerial, Lugo ubicó a adherentes de organizaciones de izquierda, como el ministro del Interior
Rafael Filizzola.
No obstante, la peculiaridad de Lugo quedó reflejada en el nombramiento de
Dionisio Borda como ministro de Economía, un ingeniero agrónomo especializado en administración
pública en EEUU, por lo que es considerado —supuestamente— un neoliberal. Borda dirigió
la cartera de Economía en los tres primeros años del gobierno saliente de Nicanor Duarte,
recibiendo el pleno reconocimiento del ex mandatario.
Acuerdo con Oviedo. En tanto, en el Congreso, si pretende asegurar la aprobación
de leyes, Lugo deberá imponer su liderazgo en la alianza gobernante y forjar pactos políticos con
otros partidos minoritarios.
En ese sentido, el flamante mandatario logró un acuerdo con el partido opositor
Unace, liderado por el general retirado Lino César Oviedo, lo que le permitirá gobernar con
tranquilidad al menos en el primero de los cinco años de su mandato.
En el Senado de 45 miembros, el saliente partido oficialista Colorado consiguió
15 bancas, el mayor número, pero insuficiente para establecer una mayoría absoluta. La coalición
gobernante sumará las 14 bancas del PLRA, aliándose por un año a los 9 legisladores de Unace, más
uno del movimiento indigenista Tekojojá, uno del Partido Democrático Popular y otro de País
Solidario. Así llega a las 26 para dejar en minoría a los colorados y en solitaria oposición a los
4 senadores del partido Patria Querida.
Negociaciones y apoyo. Con el fin de gobernar en paz, Lugo negoció recientemente
y entregó la presidencia del Congreso al senador Enrique González, de Unace, quien declaró:
"Tenemos instrucciones del general Oviedo para colaborar al máximo con Lugo".
El mismo Oviedo señaló: "Los gobiernos no podían llevar adelante sus planes de
desarrollo porque la oposición en el Congreso frenó todos sus proyectos de leyes. El país ya no
aguanta nuevas postergaciones por enfrentamientos políticos", argumentó.
En la cámara de Diputados, de 80 bancas, el PLRA obtuvo 29 puestos, uno menos
que los colorados. Mediante otra alianza con las demás fuerzas, principalmente con los 15
legisladores de Unace, el PLRA asumió la presidencia. Pero, en un gesto de conciliación política,
acordó la vicepresidencia primera para un colorado.
Presentes
Nueve presidentes estarán presentes en Paraguay para la asunción de Lugo, entre
ellos Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Tabaré Vázquez, Luiz Inácio Lula Da Silva y Cristina
Fernández de Kirchner. Los líderes ausentes de Sudamérica serán Alvaro Uribe, de Colombia, y Alan
García, de Perú.