La economía le aportó esta semana buenas noticias para la campaña de reelección del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien parece recortar la distancia que según las encuestas le lleva su contrincante Luiz Inácio Lula da Silva para la segunda vuelta del 30 de octubre.
El panorama económico de Brasil aparece despejado en el corto plazo. El FMI acaba de mejorar el pronóstico de crecimiento para este año, subiéndolo del 1,7% a 2,8%; el desempleo se sitúa en 8,9%, el menor nivel desde 2015; y la inflación cayó en septiembre por tercer mes consecutivo hasta el 7,1% anual según datos publicados el martes pasado. Además, por primera vez en un año, han bajado los precios de los alimentos, un alivio para las personas con menos recursos.
Tras unos años complicados de pandemia y agravados por la guerra en Ucrania, el actual mandatario derechista utiliza los datos favorables como munición electoral para tratar de recuperar terreno frente al líder en las encuestas. A menos de tres semanas de la segunda vuelta, Bolsonaro se mantiene por detrás aún con la mejora económica, y la brecha de apoyo entre los más pobres luce difícil de salvar en tan poco tiempo.
Bolsonaro mejoró en los números y se encuentra a no más de cinco puntos de diferencia de promedio, 50% para Lula y 45% para él. Algunos sondeos le dan una diferencia mínima a Lula de sólo dos puntos.
Lula, que obtuvo 48% en la primera vuelta, consiguió en la semana posterior el apoyo de los dos candidatos que salieron segundo y tercero: Simone Tebet (4%) y Ciro Gómes (3%). Sin embargo, ese aval que se esperaba fuera determinante para propulsarlo a la victoria, no resulta tal por ahora para el líder del PT.
Mientras, Bolsonaro sí logra entregar una esperanza de victoria a sus seguidores. El actual jefe de Estado busca elevar el porcentaje de participantes en la elección para dar vuelta los comicios.
La revista inglesa The Economist hizo un entrecruzamiento de los números de las últimas mediciones y el promedio le aportó un 50% para Lula y un resultado similar para Bolsonaro, algo que anticiparía un empate técnico entre ambos candidatos.
La tendencia a la baja en la intención de votos de Lula es marcada en el gráfico que realizó The Economist.
“A pesar de la manifiesta incapacidad de Bolsonaro para el cargo, Lula pareciera estar sólo unos puntos por delante. Gran parte de esto se debe a dos temores razonables sobre Lula: que sea demasiado blando con la corrupción y demasiado izquierdista con la economía”, afirmó la revista británica.
En su último sondeo, la encuestadora brasileña Datafolha tiene a Lula con un 49% y a Bolsonaro con un 44% de intención de voto. Así, por la diferencia que se logra con los votos anulados o en blanco, el candidato izquierdista alcanzaría la Presidencia. Los resultados son similares a lo ocurrido en la primera vuelta electoral.
Día de la Virgen Aparecida
Este miércoles fue el Día de la Virgen Aparecida, patrona de Brasil, y por lo tanto día feriado en el país vecino. Aparecida, la ciudad del interior de San Pablo, recibió a más de 500 mil peregrinos.
Bolsonaro acudió a la Basílica con su círculo de políticos paulistas más cercanos, vestido con una camisa amarilla, luego de haber inaugurado un templo evangelista en Belo Horizonte, Minas Gerais, donde participó de un culto ante miles de personas y habló: “No queremos que las niñas vayan al baño en las escuelas y se encuentren allí dentro con un muchacho. No a la ideología de género”, dijo al inaugurar el templo del magnate Valdemiro Santiago, titular de la Iglesia Mundial del Poder de Dios.
Dentro de la Basílica Aparecida hubo abucheos y también gritos a favor de Bolsonaro, que no comulgó durante la ceremonia.
El obispo Orlando Brandes mostró incomodidad con el doble juego del presidente brasileño.
Ante una pregunta de la prensa, el obispo respondió: “El presidente es recibido con todo respeto. Y no puedo juzgar a las personas, pero necesitamos tener una identidad religiosa. O somos evangelistas o somos católicos”.
Según las encuestas, Lula es más popular entre los católicos. La Iglesia Católica tiene en general una mejor relación y algún tipo de diálogo con Lula, con el envío de mensajes y viajes al Vaticano de aliados, e incluso el Papa Francisco le envío una carta de apoyo en 2018 cuando estaba en prisión.
La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (Cnbb) repudió el sábado el uso de la religión con fines electorales, luego de que se opusiera a la presencia de Bolsonaro el fin de semana en Belém, estado de Pará, en las peregrinaciones católicas del Cirio de Nazareth, la mayor celebración latinoamericana en cantidad de personas.