El Mundo

La economía de Afganistán va al colapso y los talibanes no saben cómo recuperarla

Sin la inyección de fondos masiva de EEUU, la paupérrima nación volverá a niveles de vida de subsistencia

Miércoles 25 de Agosto de 2021

La economía de Afganistán se dirige hacia el colapso si no se toman medidas rápidas por parte de la comunidad internacional, han advertido los expertos. "Habrá pobreza extrema y una gran emigración económica" vaticinó un economista afgano exiliado ante la consulta del canal NBC de Estados Unidos.

La economía del país, basada en el dinero en efectivo, estaba en dificultades antes de la reciente ascensión de los talibanes, y la repentina toma de posesión del movimiento islámico ha dejado las finanzas del país en el limbo, con los activos congelados, los bancos cerrados y la crucial ayuda extranjera paralizada. Hay poca fe en que los talibanes sean capaces de cambiar las cosas. La Asociación de Bancos de Afganistán anunció el lunes en Facebook que los talibanes habían nombrado a Haji Mohammad Idris gobernador del banco central. Gul Maqsood Sabit, ex viceministro de Finanzas, dijo que nunca había oído hablar de Idris. "En absoluto", dijo Sabit, que vive en California y trabaja como profesor en un colegio comunitario. "Esta persona es alguien que sirvió en la Comisión Económica Talibán. Fue profesor en una escuela religiosa en Pakistán, y de ahí salió, así que eso es todo lo que sabemos de esta persona, y ahora está dirigiendo el banco central. Probablemente no tenga ninguna experiencia".

El nuevo gobierno de los talibanes no ha presentado ninguna prueba de la experiencia de Idris en finanzas o banca. El anuncio se produjo dos días después de que el Ministerio de Finanzas talibán declarara que todos los empleados del gobierno "cobrarían como antes". Los observadores de Afganistán y los expertos financieros dijeron que es la última señal de que, sin una mayor intervención de la comunidad internacional, la economía del país podría sufrir aún más de lo que lo ha hecho en las últimas semanas.

Poco después de la caída del gobierno del presidente Ashraf Ghani el 15 de agosto, la cotización del peso afgano, la moneda del país, se desplomó, cayendo casi un 8% frente al dólar estadounidense. Pero desde el 17 de agosto, la moneda local se ha mantenido relativamente estable, probablemente porque ha sido prácticamente congelada: ahora es casi imposible mover dinero dentro o fuera del país.

Como los empleados del gobierno no cobran y los bancos no abren, incluso el comercio cotidiano es difícil. "No pasa nada. No hay intercambio", dijo Sabit. "La gente tiene dinero en efectivo y se aferra a él". Este miércoles algunos bancos finalmente abrieron en Kabul. Pero solo registraron retiros masivos de fondos de parte de sus clientes, que formaron largas filas en la calle.

El Banco Mundial dijo que había "pausado los desembolsos" de dinero para proyectos de ayuda y desarrollo a Afganistán. Según el sitio web del Banco Mundial, las operaciones en Afganistán se interrumpieron entre 1992 y 2002. Desde 2002, el Banco Mundial ha proporcionado un total de más de 5.300 millones de dólares para proyectos de desarrollo y reconstrucción de emergencia.

La economía afgana se basa casi exclusivamente en el dinero en efectivo: se cree que sólo el 10% de la población tiene cuentas bancarias. Además, la economía fue muy apuntalada en gran medida por la ayuda extranjera, básicamente los fondos que inyectaba EEUU. Ahora Washington mantiene congelados fondos previamente asignados al anterior gobierno afgano. Se estima que son unos 7 mil millones de dólares.

Atif Mian, profesor de economía de la Universidad de Princeton, señaló que "el dinero extranjero aumentó artificialmente el poder adquisitivo interno, artificial en el sentido de que no se asoció con un aumento de la productividad interna", escribió. En otras palabras, los afganos vivían gracias a los fondos que continuamente inyectaba Washington. Eso se terminó el 15 de agosto, cuando el Talibán ocupó Kabul.

Desde la caída de Kabul, ha sido extremadamente difícil conseguir dinero dentro o fuera del país. Dos empresas a través de las cuales se enviaba dinero habitualmente, Western Union y MoneyGram, han interrumpido las transacciones con Afganistán. Las "hawalas", la red islámica de intercambio de dinero de persona a persona, casi se han detenido.

Los talibanes no han sido reconocidos como el gobierno legítimo de Afganistán, lo que significa que no pueden acceder a los miles de millones de dólares en fondos de reserva del Estado afgano, que se encuentran en su mayoría en Estados Unidos o a los Derechos Especiales de Giro por 450 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, que Afganistán tenía previsto recibir el lunes.

"Como siempre ocurre, el FMI se guía por las opiniones de la comunidad internacional", escribió la semana pasada Gerry Rice, portavoz del FMI. "Actualmente hay una falta de claridad dentro de la comunidad internacional con respecto al reconocimiento de un gobierno en Afganistán, como consecuencia de lo cual el país no puede acceder a los Derechos Especiales de Giro (DEG) u otros recursos del FMI".

Hans-Jakob Schindler, diplomático alemán y funcionario de la ONU que trabajó en las sanciones contra los talibanes, dijo que el futuro económico de Afganistán a corto plazo es nefasto. "Aparte de las drogas y un poco de minería, no hay mucho que hacer sin una inyección de dinero en efectivo por parte de los estadounidenses y otras organizaciones".

Aunque Pakistán decidió la reapertura de las fronteras terrestres entre ambos países, Schindler dice que este tipo de comercio transfronterizo no supondrá una diferencia sustancial para el pueblo afgano. "Este tipo de comercio transfronterizo puede reanudarse, pero no es lo que mantiene la economía en marcha: la ayuda exterior era lo que mantenía al país en marcha", dijo.

En resumen, sin un cambio notable, los afganos, que en su gran mayoría viven por debajo del umbral de la pobreza, seguirán sufriendo, dijo Gul Maqsood Sabit, el ex viceministro de Finanzas de Afganistán. "Habrá pobreza extrema, permítanme ser sincero", dijo. "Si no ocurre nada en términos de reconocimiento internacional, habrá pobreza extrema, y habrá una migración económica muy alta".

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