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En apenas cinco años, China ganó posiciones en la carrera con EEUU

En su nueva visita a Washington, el presidente Hu Jintao cuenta con un mayor poder de negociación. Su país tuvo un crecimiento explosivo y se convirtió en la segunda economía del mundo en plena crisis.

Viernes 21 de Enero de 2011

Washington._  Un abismo parece separar la actual visita del presidente chino a EEUU de la anterior, que tuvo lugar en 2006. En apenas cinco años, China pasó a estar en una posición muy diferente frente a EEUU. Sin dudas, el poder de negociación del mandatario Hu Jintao se ha fortalecido.

Esto se puede comprobar observando el crecimiento explosivo de China y las tribulaciones económicas de EEUU. La economía estadounidense todavía es más del doble que la de China, pero la diferencia se está acortando. La economía norteamericana subió un 16 por ciento entre 2005 y 2010. China la duplicó con creces, según el Fondo Monetario Internacional.

No es de extrañar entonces que el envalentonado Hu haya mostrado poca disposición a ceder ante Washington en cuestiones que van desde la divisa china hasta su apoyo a Corea del Norte.

Desde su visita anterior, China ha pasado a ser la segunda economía del mundo. Su mercado automovilístico es ahora el mayor. Su rango de usuarios de Internet exceden la población total de EEUU. Simultáneamente, EEUU ha perdido cinco millones de empleos, ha padecido una grave crisis financiera y ha visto duplicar su tasa de desempleo. Son dos economías divergentes.

Mucho más peso. "China tiene más peso que antes en términos económicos y políticos", observó Charles Freeman, sinólogo en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington. "En China no hay ambiente para hacer concesiones particulares a EEUU", aseguró.

La situación contrasta con la anterior visita de Hu en 2006. En ese entonces estaba dispuesto a admitir "que EEUU era sin duda el grandote", comentó Freeman. Ahora, dentro de China, "se ventila un debate muy activo sobre el papel internacional que debe asumir el país", acotó.

La creciente influencia china es evidente aun en los arreglos de la cena para la visita de Hu: el presidente Barack Obama le ofreció la suntuosa cena estatal que el presidente George W. Bush le negó en 2006.

"EEUU necesita a China para lidiar con todos los desafíos que encara", opinó Yuan Peng, director de estudios estadounidenses en el Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas, del gobierno chino.

La crisis financiera y la gran recesión contribuyeron a modificar el equilibrio económico entre las dos naciones. Cuando Hu visitó Washington hace cinco años, la economía estadounidense experimentaba su decimonoveno trimestre consecutivo de crecimiento. El mercado de la vivienda parecía imparable. Cualquier noción de peligro en el sistema financiero nacional parecía descabellada.

Sin embargo, fue China la que logró sobrellevar la recesión mundial casi sin dificultades. Por el contrario, EEUU se ha visto en figurillas para vigorizar una economía afectada por la lenta creación de puestos de trabajo y el alto desempleo.

China informó ayer que su economía creció nada menos que el 10,3 por ciento en 2010. En comparación, la economía de EEUU parece haber crecido menos del 3 por ciento el año pasado.

China también sobrepasó a EEUU en 2009 como el mayor mercado automovilístico con base en el número de vehículos vendidos. El gobierno exige a las fábricas extranjeras forjar operaciones conjuntas con socios chinos si quieren llegar a los compradores locales. Esas sociedades ayudan a las empresas chinas a crecer en el exterior.

Sin concesiones. Envalentonada por su éxito, China se resiste a EEUU en una serie de cuestiones. En las conversaciones sobre el clima, por ejemplo, se comprometió a contener las emisiones de gases contaminantes pero ha rechazado límites obligatorios o un sistema de verificación.

China, uno de los cinco miembros en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con poder de veto, también ha dejado de lado su tradicional resistencia a involucrarse en asuntos mundiales. Así se ha sumado a Rusia para resistir las presiones occidentales para sancionar a Irán por su polémico programa nuclear. l (AP)

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