El Mundo

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, quedó al borde de la renuncia

Su partido, Congreso Nacional Africano, le exigió la dimisión por corrupción. Es el peor momento de la formación de Nelson Mandela.

Miércoles 14 de Febrero de 2018

El partido gubernamental de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (CNA), pidió la renuncia al presidente del país, Jacob Zuma, envuelto en escándalos de corrupción. El planteo del CNA deja a Zuma con pocas chances. Zuma es el tercer presidente consecutivo del CNA, desde que en 1994 se dio fin al Apartheid.

El mandatario tiene que apartarse "por el bien del país", dijo el secretario general del CNA, Ace Magashule, tras la reunión de 13 horas que mantuvo la cúpula del partido gobernante. Si Zuma se niega a renunciar, será sometido a un proceso de destitución en el Parlamento, añadió Magashule. El mensaje, claro y directo, pone a Zuma contra las cuerdas.

A Zuma se lo acusa, entre otras cosas, de enriquecimiento personal, por la reforma de lujo de su mansión privada. También está implicado en una compleja red de corrupción y tráfico de influencias que afectan a tres hermanos empresarios, los Gupta, que mantienen una estrecha relación con Zuma y su familia. El mandatario, que lleva nueve años en el poder, niega todas las acusaciones. Pero las imputaciones parecen serias y bien sustentadas.

Zuma se ofreció a dimitir en un plazo de tres a seis meses, pero el CNA rechazó esa posibilidad para poner fin rápidamente a la actual fase de "inseguridad y miedo" en Sudáfrica, explicó Magashule.

El Comité Nacional Ejecutivo del CNA considera que se trata de una "situación urgente, por lo que debe abordarse de forma urgente", añadió el secretario general, según el cual el partido quiere que la transición se produzca "con la mayor dignidad posible".

El partido de Zuma, el CNA, negociaba con él desde la semana pasada una dimisión. Sin embargo, el mandatario se negó a dimitir voluntariamente incluso cuando el comité ejecutivo del partido decidió que ese paso era el más apropiado. Por ello, el CNA decidió exigir su salida oficialmente. Según Magashule, Zuma se pronunciaría hoy.

La petición de dimisión a Zuma no tiene en teoría ningún efecto legal. Pero en la práctica, el presidente sudafricano ya no puede mantenerse en el poder.

Si Zuma se niega a renunciar, se convocará a un voto de retiro de confianza en el Parlamento. Una opción que fortalecería a la oposición, la que quedaría como causante principal de la caída del presidente. La sesión se podría realizar el 22 de febrero, pero se puede adelantar para esta semana. Zuma ha sobrevivido a mociones similares en el pasado, pero hoy el CNA votaría en contra. Lo considera un lastre de cara a las elecciones de 2019.

El conflicto ha puesto de relieve la turbulencia en el seno del CNA, partido que encabezó la lucha contra el Apartheid y que gobierna Sudáfrica desde 1994. El CNA tenía el prestigio moral de ser el partido de Nelson Mandela, pero los escándalos de corrupción han mermado su popularidad.

Zuma asumió en 2009 y está en su segundo quinquenio. El principal partido de la posición, la Alianza Democrática (AD), criticó la forma en la que el CNA pretende apartar a Zuma del poder. "Es sólo una resolución interna del CNA, nada más. No tiene efecto en el actual status del presidente de la República y puede ser sencillamente ignorada por Zuma", dijo el líder de AD, Mmusi Maimane.

El sucesor de Zuma será el vicepresidente Cyril Ramaphosa, de 65 años, elegido en diciembre al frente del CNA y con el que el partido confía tener mejores opciones en las elecciones de 2019.

Ramaphosa, tras haber ejercido mucho tiempo como líder sindical, hoy es un empresario que logró amasar un patrimonio de 450 millones de dólares. Es el vicepresidente de Zuma desde 2014 pero no se vio lastrado por los escándalos del mandatario. Ramaphosa mantuvo conversaciones en privado con el presidente sobre una transición en el poder, hecho que los partidos opositores calificaron de afrenta a la democracia sudafricana.

El final de la carrera política de Zuma comenzó a gestarse en diciembre, con la elección de su sucesor al frente del partido, que desató una lucha interna de poder. La candidata a la que favorecía el presidente, su ex mujer Nkosazana Dlamini-Zuma, perdió la nominación frente a Ramaphosa, que fue elegido presidente del CNA y candidato para las elecciones de 2019.

Ramaphosa se enfrenta a grandes retos cuando llegue al poder, como reducir la brecha entre ricos y pobres, mejorar el sistema educativo y bajar una tasa de desempleo de casi el 28 por ciento. Los 24 años en el poder del CNA no han podido cambiar el perfil socioeconómico de Sudáfrica. Y ahora han sumado el estigma de la corrupción.

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