Madrid.— El ministro de Justicia de España, Mariano Fernández Bermejo,
renunció ayer tras una polémica desatada por haber asistido a una excursión de cacería con el juez
Baltasar Garzón, quien investiga una trama de corrupción que salpica a dirigentes del principal
partido de la oposición, el PP. La dimisión de Bermejo es la primera de un ministro en los cinco
años de gestión del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
La revelación sobre "la excursión", dada a conocer hace dos semanas por el
diario El Mundo, había surtido de munición gruesa al PP de Mariano Rajoy, en un momento en el que
está siendo salpicado por dos escándalos, el de la presunta trama de corrupción en la que
supuestamente hay implicados miembros del partido y otro de espionaje interno en la Comunidad de
Madrid.
A punto de celebrarse el próximo domingo las elecciones regionales en el País
Vasco y en Galicia, la mayor formación de la oposición aseguraba que existe "una causa general
contra el PP", e insinuaba una complicidad entre el gobierno de Zapatero y el juez Garzón, que hace
una década fue en las listas al Congreso de los Diputados aunque nunca llegó a ocupar una
banca.
"Velo de sospecha". La cacería en la que el ministro de Justicia coincidió con
Garzón tuvo lugar en plena instrucción del "caso Gürtel", una presunta trama de corrupción en la
que el juez imputó a 37 personas, entre ellos miembros del PP.
Según el PP, la cacería acababa con "cualquier apariencia de división de poderes
y de imparcialidad de la Justicia", y extendía "un velo de sospecha" sobre Bermejo y el juez.
Algunos dirigentes del oficialismo habían manifestado también en los últimos días que la cacería no
había gustado nada en el Partido Socialista (PSOE).
El PP llevaba 15 días exigiendo la dimisión de Bermejo, quien ayer aseguró estar
siendo "utilizado" por el PP contra el proyecto "ilusionante" del gobierno socialista.
El hecho de que además se descubriese que carecía de licencia para la caza en
Andalucía —donde tuvo lugar la excursión en la que coincidió con Garzón— le había
complicado aún más las cosas a este ministro de Zapatero, muy criticado por el PP desde su
nombramiento, en febrero de 2007.
Relación tensa. Entonces Bermejo llegó al Ministerio con la misión de poner
orden en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que había superado el plazo para su
renovación y en el que la mayoría conservadora se inclinaba hacia las tesis del PP y no de los
socialistas. En estos dos años, su gestión se ha caracterizado por ser todo menos conciliadora,
tanto en el fondo como en las formas, con el principal partido de la oposición.
Su dimisión se produjo a pesar de que Zapatero lo arropó claramente la semana
pasada ante los pedidos de cese en el Congreso de los Diputados. "Sé que en este momento lo mejor
que puedo hacer es dejar el sitio a otro", manifestó ayer Bermejo.
Los supuestos vínculos con Garzón no fue el único tema que afectó a la imagen
del ministro. Su dimisión se produjo pocos días después de que los jueces de España protagonizaran
la primera huelga de su historia. Así, se daba por descontado que el ministro no sobreviviría a la
primera remodelación de gobierno que Zapatero llevase a cabo en esta legislatura, aunque los
analistas no esperaban que su cese fuese a producirse tan pronto.
"Era una dimisión obligada", aseguró Rajoy. Las asociaciones de jueces tampoco
sintieron su renuncia. Mientras, desde el PSOE y el gobierno se elogió la decisión del ministro
como estrategia para no dañarlos. "Es un gesto que le honra", aseguró la "número tres" de los
socialistas, Leire Pajín.
Zapatero eligió como nuevo titular de Justicia al actual secretario de Estado de
Asuntos Constitucionales y Parlamentarios, Francisco Caamaño. Bermejo, por su parte, mantendrá su
banca de diputado en el Congreso.
Envidia. Mientras el gobierno de Zapatero trataba de recuperarse de las
circunstancias que rodearon a la renuncia de Bermejo, el ministro de Economía, Pedro Solbes, dijo
ayer que envidia al saliente titular de Justicia.
Al ser consultado sobre si envidiaba en algo a Mariano Fernández Bermejo, Solbes
disparó: "Sí, en que es ex ministro". El ministro de Economía, de 66 años, sugirió en varias
ocasiones que está cansado de ocupar su puesto.
Ataque de ETA
A una semana de las elecciones regionales en el País Vasco, ETA atacó ayer a la
madrugada con una bomba una sede del Partido Socialista en la provincia vasca de Guipuzcoa,
provocando daños materiales. La sede había reabierto sus puertas a principios de este mes, después
de nueve meses de trabajos de remodelación.