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El ministro de Justicia español debió renunciar tras un escándalo político

Fue señalado por mantener nexos con un juez que investiga a dirigentes del mayor partido opositor. La semana pasada también afrontó una huelga de magistrados sin precedentes en el país.

Martes 24 de Febrero de 2009

Madrid.— El ministro de Justicia de España, Mariano Fernández Bermejo, renunció ayer tras una polémica desatada por haber asistido a una excursión de cacería con el juez Baltasar Garzón, quien investiga una trama de corrupción que salpica a dirigentes del principal partido de la oposición, el PP. La dimisión de Bermejo es la primera de un ministro en los cinco años de gestión del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

La revelación sobre "la excursión", dada a conocer hace dos semanas por el diario El Mundo, había surtido de munición gruesa al PP de Mariano Rajoy, en un momento en el que está siendo salpicado por dos escándalos, el de la presunta trama de corrupción en la que supuestamente hay implicados miembros del partido y otro de espionaje interno en la Comunidad de Madrid.

A punto de celebrarse el próximo domingo las elecciones regionales en el País Vasco y en Galicia, la mayor formación de la oposición aseguraba que existe "una causa general contra el PP", e insinuaba una complicidad entre el gobierno de Zapatero y el juez Garzón, que hace una década fue en las listas al Congreso de los Diputados aunque nunca llegó a ocupar una banca.

"Velo de sospecha". La cacería en la que el ministro de Justicia coincidió con Garzón tuvo lugar en plena instrucción del "caso Gürtel", una presunta trama de corrupción en la que el juez imputó a 37 personas, entre ellos miembros del PP.

Según el PP, la cacería acababa con "cualquier apariencia de división de poderes y de imparcialidad de la Justicia", y extendía "un velo de sospecha" sobre Bermejo y el juez. Algunos dirigentes del oficialismo habían manifestado también en los últimos días que la cacería no había gustado nada en el Partido Socialista (PSOE).

El PP llevaba 15 días exigiendo la dimisión de Bermejo, quien ayer aseguró estar siendo "utilizado" por el PP contra el proyecto "ilusionante" del gobierno socialista.

El hecho de que además se descubriese que carecía de licencia para la caza en Andalucía —donde tuvo lugar la excursión en la que coincidió con Garzón— le había complicado aún más las cosas a este ministro de Zapatero, muy criticado por el PP desde su nombramiento, en febrero de 2007.

Relación tensa. Entonces Bermejo llegó al Ministerio con la misión de poner orden en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que había superado el plazo para su renovación y en el que la mayoría conservadora se inclinaba hacia las tesis del PP y no de los socialistas. En estos dos años, su gestión se ha caracterizado por ser todo menos conciliadora, tanto en el fondo como en las formas, con el principal partido de la oposición.

Su dimisión se produjo a pesar de que Zapatero lo arropó claramente la semana pasada ante los pedidos de cese en el Congreso de los Diputados. "Sé que en este momento lo mejor que puedo hacer es dejar el sitio a otro", manifestó ayer Bermejo.

Los supuestos vínculos con Garzón no fue el único tema que afectó a la imagen del ministro. Su dimisión se produjo pocos días después de que los jueces de España protagonizaran la primera huelga de su historia. Así, se daba por descontado que el ministro no sobreviviría a la primera remodelación de gobierno que Zapatero llevase a cabo en esta legislatura, aunque los analistas no esperaban que su cese fuese a producirse tan pronto.

"Era una dimisión obligada", aseguró Rajoy. Las asociaciones de jueces tampoco sintieron su renuncia. Mientras, desde el PSOE y el gobierno se elogió la decisión del ministro como estrategia para no dañarlos. "Es un gesto que le honra", aseguró la "número tres" de los socialistas, Leire Pajín.

Zapatero eligió como nuevo titular de Justicia al actual secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y Parlamentarios, Francisco Caamaño. Bermejo, por su parte, mantendrá su banca de diputado en el Congreso.

Envidia. Mientras el gobierno de Zapatero trataba de recuperarse de las circunstancias que rodearon a la renuncia de Bermejo, el ministro de Economía, Pedro Solbes, dijo ayer que envidia al saliente titular de Justicia.

Al ser consultado sobre si envidiaba en algo a Mariano Fernández Bermejo, Solbes disparó: "Sí, en que es ex ministro". El ministro de Economía, de 66 años, sugirió en varias ocasiones que está cansado de ocupar su puesto.

Ataque de ETA

A una semana de las elecciones regionales en el País Vasco, ETA atacó ayer a la madrugada con una bomba una sede del Partido Socialista en la provincia vasca de Guipuzcoa, provocando daños materiales. La sede había reabierto sus puertas a principios de este mes, después de nueve meses de trabajos de remodelación.

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