Nueva York. — El futuro del gobernador del Estado de Nueva York, Eliot
Spitzer, está en la cuerda floja apenas un día después de que la prensa revelara sus vínculos con
un servicio de prostitución. Los republicanos amenazan con iniciar un proceso de "impeachment"
(juicio político) si el dirigente demócrata no renuncia, algo que podría ocurrir en las próximas
horas. Otrora reconocido como el "sheriff de Wall Street" y famoso por su promesa de campaña de
limpiar la política del Estado, Eliot Spitzer se vio involucrado el lunes en un escándalo sexual
cuando el diario New York Times lo vinculó a una prostituta que cobra 1.000 dólares la hora. El
diario dijo que su voz había sido grabada en una línea telefónica intervenida por una investigación
federal al menos seis veces el 12 y el 13 de febrero, arreglando una cita en el hotel Mayflower de
Washington.
El periódico agregó que la prostituta cuyo supuestos
servicios contrató el gobernador, trabajaba para el Emperors Club, una empresa que ofrecía
supuestas acompañantes para cenas y veladas artísticas, con tarifas que oscilan los 5.500 dólares
la hora. Las autoridades judiciales estadounidenses acusan a la empresa de encubrir una red de
prostitución en Estados Unidos y Europa.
Spitzer, un demócrata de 48 años que investigó la
prostitución en Nueva York como fiscal, se disculpó el lunes por lo que describió como un "asunto
privado", pero no mencionó una posible renuncia.
Albany, la capital del Estado, ardía con especulaciones
acerca de cuándo renunciará Spitzer y si será acusado de algún delito. Los fiscales rara vez
presentan cargos contra los clientes de prostitutas en casos como este. "Actué de una manera que
violó las obligaciones con mi familia y que viola mi sentido, o el de cualquiera, de lo que está
bien y mal. Me disculpo primero, y principalmente, con mi familia. Me disculpo con la opinión
pública a la que le prometí lo mejor", expresó el lunes Spitzer a un salón repleto de periodistas
en la ciudad de Nueva York con su esposa a su lado.
El líder de la minoría republicana en la Asamblea del
Estado de Nueva York, James Tedisco, dijo el lunes que había recibido una llamada del
vicegobernador, David A. Paterson, para discutir una posible transición de poder si Spitzer
renunciaba.
"Asunto privado". El New York Times afirmó en un editorial que la insistencia de
Spitzer de que se trataba de un "asunto privado" demostraba arrogancia. "El no sólo traicionó a su
familia en un asunto privado. Traicionó a la opinión pública, y va a ser difícil que se recupere de
este escándalo", escribió el diario.
Los sacudones generados por la noticia también llegaron al
Partido Demócrata. Spitzer, casado y con tres hijos, ha sido calificado como una estrella en
ascenso entre los demócratas y ha ofrecido su apoyo a la senadora por Nueva York y aspirante
presidencial Hillary Clinton como uno de los superdelegados en la convención del partido que se
realizará en agosto. Como fiscal general del Estado, cargo que ocupó antes de ser elegido
gobernador en noviembre del 2006, Spitzer fue calificado en varias ocasiones de "el sheriff de Wall
Street" por su importante papel en casos financieros de crímenes de cuello blanco en la Bolsa de
Nueva York.
El New York Times, citando a un funcionario de la
administración, reportó que Spitzer le había dicho a él que había estado involucrado en una red de
prostitución que las autoridades federales habían estado investigando. El sitio web de la empresa
Emperors Club describió alguna vez sus servicios como proveedor de "acompañantes hermosas,
sensuales y discretas".
Spitzer es el sujeto identificado como "cliente 9" en
documentos judiciales que fueron presentados la semana pasada cuando cuatro personas fueron
acusadas de comandar una red internacional de prostitución internacional con ganancias millonarias,
informó el diario citando fuentes no identificadas. ABC News reportó en su sitio web que la
investigación de la red de prostitución se inició cuando un banco alertó al servicio recaudador de
impuestos estadounidense acerca de sospechosas transferencias de dinero hechas por Spitzer.
El caso Clinton. Las acusaciones contra el gobernador han causado asombro en Nueva
York y en los círculos políticos de Estados Unidos. Los republicanos del Estado amenazaron ayer con
iniciar un proceso de impeachment —el ex presidente Bill Clinton salió indemne de uno en su
contra cuando se conoció su relación con Monica Lewinsky— si no presenta su dimisión en 48
horas. "Si no dimite en las próximas 24 ó 48 horas, prepararemos los artículos del impeachment para
echarlo", dijo James Tedisco, líder de la minoría republicana de la Asamblea de Nueva York.