La Justicia federal de Rosario decidió el el procesamiento de Jorge Alberto Menegozzi el ex tesorero de la Asociación Civil Biblioteca constancia C. Vigil de Alem y Gaboto por el delito de administración fraudulenta, en calidad de “partícipe necesario”. Menegozzi fue el interventor designado de la entidad por la dictadura militar entre 1977 y se prolongó hasta el 2005.
Roberto Frutos, integrante de la asociación, expresó en su momento que la entidad "prácticamente no tenía actividad en 2005, pero sí tenía fondos remanentes y junto con el entonces interventor liquidador ,que era el abogado Emilio Echen, aún disponían de fondos remanentes que utilizaban prácticamente a su antojo porque no había ningún tipo de control estatal ni judicial. En 2005 él renuncia porque un año antes se había formado la asamblea para recuperar Vigil: ahí empezamos a activar y a denunciar”.
Se trata de la causa que investiga los delitos económicos cometidos durante la última dictadura contra La Vigil (Gaboto 450), la histórica institución ubicada en barrio Tablada. Esta sería la primera vez que procesan a un civil en esta causa. La historia de La Vigil empezó el 25 de febrero de 1977 cuando policías, agentes de la Marina, contadores y abogados entraron al edificio y decretaron una “intervención normalizadora”. El operativo estuvo bajo el mando de Agustín Feced, jefe de la policía local. Esa intervención estuvo vigente hasta 2013.
El tesorero de los militares
A Menegozzi se lo lo considera “uno de los máximos responsables civiles de todo el proceso liquidatorio de Vigil”, según expresaron pesonas involucradas con la causa. La Vigil supo ser una de las instituciones culturales más importantes de Argentina y de América Latina: antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976, tenía 20 mil socios y 60 mil libros; en menos de veinte años, una enorme comunidad había sido construida desde el armado de una vecinal hasta la construcción de salones para jardín de infantes, escuela primaria y secundaria, editorial propia, una sala de teatro, una biblioteca, campo de deportes, hasta un observatorio astronómico. Fueron muy conocidas las rifas que se vendían por todo el país para sostener el trabajo de La Vigil. El robo del lente de un telescopio de origen alemán, uno de los pocos en el mundo, fue uno de los hurtos más importantes contra la institución.
Para la abogada que llevó adelante la causa, Gabriela Durruty, lo logrado con el procesamiento es: "Un logro impresionante, es un logro colectivo donde se sumaron numerosas voluntades para tratar de avanzar en la parte más difícil de las responsabilidades de la dictadura que tienen que ver precisamente con los delitos económicos. Siempre supimos que de mínima correspondía el delito de administración fraudulenta”, sintetizó la abogada.