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Biden defendió su decisión de retirarse de Afganistán pese a la debacle

Luego de días de silencio, el presidente dio un mensaje televisado en el que ratificó su decisión de salir del país asiático

Lunes 16 de Agosto de 2021

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Joe Biden defendió, en un discurso a la nación ofrecido desde la Casa Blanca, su decisión de retirar las tropas de Afganistán, lo que desencadenó la ofensiva del Talibán que terminó con la victoria final de los extremistas islámicos este domingo, cuando ingresaron a la capital, Kabulo. Biden, quien recibe durísimas críticas de los medios y los opositores republicanos, dijo que no deseaba mantener una presencia militar "permanente" en Afganistán y actuará únicamente en acciones antiterroristas. "No repetiré los errores del pasado", aseguró el presidente de EEUU, que se preguntó "cuántas vidas" costaría permanecer en el país asiático.

A su juicio, el objetivo del despliegue en 2001, evitar que el país se convirtiera de nuevo en base para que Al Qaeda atacara a EEUU, ya se ha conseguido.

Biden regresó este lunes a Washington después de pasar el fin de semana en la residencia presidencial de Camp David (Maryland), mientras EEUU evacuaba de manera caótica y apresurada de Kabul a sus diplomáticos y afganos que trabajaron para el gobierno depuesto, después de una guerra de veinte años que acaba en fiasco histórico.

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Los talibanes despliegan su bandera al ingresar a Kabul el pasado domingo. La descomposición del ejército afgano tomó por sopresa a Biden y a sus asesores y ministros.

Los talibanes despliegan su bandera al ingresar a Kabul el pasado domingo. La descomposición del ejército afgano tomó por sopresa a Biden y a sus asesores y ministros.

El presidente volvió a la Casa Blanca acosado por las críticas y después de pasar los últimos días fuera de la luz pública, mientras la presencia de su país en Afganistán se desintegraba en pocas horas. El presidente había pasado los últimos días recluido en Camp David, informado de los acontecimientos por videoconferencia. En una imagen compartida por la Casa Blanca, se le veía solo en una sala de conferencia, frente a una pantalla, sin nadie alrededor.

Frente a las cámaras desde la Casa Blanca, Biden adoptó un tono firme y desafiante. Aseguró que defiende "por completo'' su decisión de retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, y reconoció que el colapso del gobierno afgano ocurrió mucho más rápido de lo previsto. El mandatario dijo que había tenido ante sí la disyuntiva de apegarse a un acuerdo negociado previamente de retirar a sus tropas este año o enviar a miles de soldados de regreso a Afganistán para una "tercera década'' de guerra. Dijo que no repetirá los errores del pasado y que no se arrepiente de su decisión de continuar con el retiro, ordenado en abril e iniciado en mayo, a gran escala. La retirada debía terminar en agosto, pero los talibanes se adelantaron.

De hecho, la orden de Biden fue como una señal de salida para los milicianos, que de inmediato comenzaron a conquistar terreno y ciudad tras ciudad, ante un ejército afgano que nunca puso una seria oposición y cedía muchas veces sin combatir.

"Defiendo por completo mi decisión'', declaró, "Después de 20 años, he aprendido por las malas que nunca hubo un buen momento para el retiro de las fuerzas estadounidenses''.

Biden aseguró que prefiere ser criticado por las repercusiones en Afganistán que dejarle a un quinto presidente la decisión de cómo y cuándo retirarse de ahí. Aseguró que es la decisión "correcta para Estados Unidos'', y agregó que mantener la presencia estadounidense en el país asiático ya no representaba un interés de seguridad nacional para Washington.

Errores de cálculo

A pesar de que muchos –tanto entre la clase política como en el electorado– le acompañaron en su idea de abandonar una guerra impopular, imposible de ganar y muy costosa en vidas y dinero, ahora el presidente se quedó solo ante la debacle caótica en Afganistán.

Con lo que nadie contaba eran los errores de cálculo flagrantes de la administración Biden que llevaron a este desastre, comparable a los últimos días de la guerra de Vietnam.

Los más altos cargos de la Casa Blanca en materia internacional –como el secretario de Estado, Antony Blinken, y el asesor nacional de seguridad, Jake Sullivan– han tratado en los últimos días de defender la decisión de retirar a gran velocidad las tropas y de quitarse responsabilidad por el caos.

Sullivan aseguró que Biden tenía encima de la mesa "malas opciones", pero que se mantenía en la que tomó. Sin embargo, reconoció que "la velocidad a la que cayeron las ciudades fue era mucho mayor de lo que cualquiera podía prever, incluidos los afganos".

Biden ha defendido hasta ahora que heredó una situación pésima de su antecesor –un acuerdo sin condiciones con los talibanes y una fecha límite para el regreso de las tropas del 1 de mayo de este año–, pero que cumplió con la promesa electoral de poner fin a una "presencia militar interminable".

Era, en realidad, una elección con mucha carga política: él sería el presidente que por fin terminase con la guerra –los tres anteriores presidentes lo prometieron y ninguno cumplió– y lo celebraría, con mucha carga simbólica, en el 20º aniversario del 11 de septiembre, los ataques terroristas que fueron la causa de esta guerra.

Muchos –en especial en el Pentágono y en la inteligencia– le aconsejaron no ejecutar una salida tan apresurada. Él optó por anotarse el logro político y luego ocurrió lo impensable: la debilidad del ejército afgano permitió una campaña militar avasalladora de los talibanes.

Ese fue su fallo mayúsculo, y por el que ahora le llueven las críticas. Desde editoriales, como el ‘The Wall Street Journal’, que habla de "la peor humillación desde la caída de Saigón en 1975", hasta ataques por todos los flancos políticos.

Muchos son los mismos que antes apoyaron una salida rauda de Afganistáncomo la que acordó Trump– o que criticaban que se mandaran más tropas, como tendría que haber hecho Biden para evitar esta situación.

Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, aseguró que la salida ha sido una "chapuza". "Todo el mundo estaba advertido de que esto ocurriría", agregó Liz Cheney, también republicana, e influyente legisladora en la Cámara baja. Su compañero de bancada, Michael McCaul, tal vez dio en el blanco: "Esto será una mancha en la presidencia de Biden y creo que se quedará con sangre en las manos por lo que han hecho".

A pesar de que los líderes demócratas han tratado de seguir el relato de la Casa Blanca, no han faltado críticas entre sus filas. "Es una crisis de proporciones incalculables", dijo la diputada Jackie Speier.

"Lo que ha hecho Joe Biden en Afganistán es legendario", reaccionó Donald Trump. "¡Pasará como una de las grandes derrotas de la historia de EEUU". Trump, como sus antecesores, no está exento de culpa. Pero la cara de la debacle, como responsable de la organización y ejecución de la retirada de Afganistán, es la de Biden.

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