En estos días de aislamiento a causa de la pandemia son muchos los referentes de la cultura nacional que se animan a la reflexión de lo que acontece en estos tiempos, y para ello utilizan sus redes sociales. Una de ellas es la escritora cordobesa María Teresa Andruetto.
Conocida por chicos y grandes, Andruetto cuenta con una vasta obra literaria que rompe las barreras generacionales. Sus obras se estudian en universidades americanas y europeas y fue la primera escritora de lengua española en ganar el premio Hans Christian Andersen en 2012, llamado el Nobel de la narrativa infantil. Desde hace décadas se destaca en el campo de la literatura infantil donde se desempeña en la formación de maestros, fundó centros de estudios sobre la temática, dirigió colecciones y participó en planes de lectura con la finalidad de formar nuevos lectores. Es autora, entre otros libros, de Clara y el hombre en la ventana, La niña, el corazón y la casa, El árbol de lilas y La mujer vampiro.
"Nos toca quedarnos en casa, nos toca cuidarnos", dijo días atrás en un video subido a la cuenta de YouTube de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), donde para la campaña "Biblioteca popular en casa" leyó un fragmento de la novela La lluvia de verano, de Marguerite Duras.
Pero por estos días, la escritora aprovecha para interpelar a sus seguidores en redes sociales y los invita a reflexionar utilizando como excusa algunas de sus obras. En esta ocasión apeló a un libro álbum producido por ella e ilustrado por Istvansch en el 2010 titulado La Durmiente.
La obra en cuestión no es ni más ni menos que una reversión del clásico infantil La bella durmiente, cuyas versiones más populares (además de la película de Disney) son las de Charles Perrault y los hermanos Grimm. En La Durmiente, la autora se aleja sustancialmente del relato original invitando a sus lectores a múltiples y nuevas interpretaciones.
La protagonista, al igual que en la historia clásica, es una princesa muy bella, buena y amada por todos en el reino. Obviamente era feliz hasta que conoce la desdicha, según la escritora como sucede en todos los cuentos. El tema es que la joven además de bella era muy buena y amaba no solo a sus padres, sino también a sus siervos, a los campesinos del reino, a los mendigos y los hambrientos. Cuando creció y quiso salir del palacio conoció que la vida para muchos era muy desdichada. Esta situación impactó a la princesa que consideró que tenía dos opciones, mirar lo que sucedía en el reino o cerrar los ojos. Optó por el segundo camino, así que prefirió dormir y durmió por mucho tiempo.
La durmiente como metáfora de esta época le permite a su autora plantear el interrogante ¿Y si la pandemia fuese una ocasión para despertar?
No es intención contar el desenlace de esta historia. Sólo adelantar que la princesa al igual que en el cuento clásico despertó, pero no fue precisamente un príncipe azul quien la ayudo en la tarea.
Andruetto, que ha escrito historias para niños, jóvenes y adultos, interpela con este cuento a lectores de todas las edades.
La Durmiente como metáfora de esta época le permite a su autora plantear el interrogante, ¿Y si la pandemia fuese una ocasión para despertar?
En estos momentos de crisis social y conmoción mundial, el cuento La durmiente invita a pensar sobre el atreverse a mirar, sobre cuando y como abrir los ojos y animarse a despertar.