Educación

¿Qué es la educación sexual integral?

Pese a la existencia de una ley nacional, la implementación de la ESI es dispar en las escuelas.

Sábado 20 de Abril de 2019

Hablar de ESI o Educación Sexual Integral es hablar de la ley 26.150 del año 2006. Es necesario comenzar así este breve escrito para recordarnos que la ESI, desde hace casi 13 años, es ley.

Que la ESI sea ley significa que no podemos desconocerla y que debemos "aplicarla" y trabajar desde la perspectiva de los derechos humanos en las escuelas, porque es contenido curricular. Pero también y sobre todo, tal como lo indica su primer artículo, es el derecho de todas/os las/os estudiantes a recibir educación sexual integral en todos los establecimientos educativos (tanto de gestión estatal como privada) y de un modo transversal, es decir en todas las instituciones educativas, en todos los niveles y modalidades y en todos los espacios curriculares.

Esta ley entiende a la educación sexual articulando aspectos psicológicos, sociales, afectivos, éticos, biológicos, es decir, trasciende el límite de lo estrictamente biológico para tener una perspectiva integral de la sexualidad (recuperando la definición de sexualidad de la OMS del año 2000).

Desde 2008, tenemos lineamientos curriculares para la ESI elaborados por el entonces Ministerio de Educación de la Nación y el Consejo Federal de Educación que prevé algunos contenidos básicos para el trabajo de la ESI en los establecimientos educativos y los distintos niveles de formación.

Para fortalecer estos contenidos mínimos, el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (creado también a partir de la ley) produjo una serie de cuadernos para el aula diferenciados por niveles, láminas con diferentes temáticas relacionadas a la educación sexual, revistas de ESI para charlar en familia, etcétera.

En mayo de 2018, con el voto casi unánime de todas/os las/os miembros restantes presentes del Consejo Federal de Educación en la Asamblea Federal, aparece la resolución 340/18. En ella, se actualizan los contenidos por nivel sobre ESI, se menciona la creación de un espacio de formación específico en ESI en la formación docente y se establecen los diferentes ejes que contempla la educación sexual integral, reafirmando la obligatoriedad en la implementación de la misma y la responsabilidad del Estado de implementar políticas de capacitaciones integrales, gratuitas y de calidad según la ley nacional de educación 26.206 (2006).

Los ejes para trabajar ESI son 1. Cuidar el cuerpo y la salud, 2. Valorar la afectividad, 3. Garantizar la equidad de género, 4. Respetar la Diversidad y 5. Ejercer nuestros derechos.

Sobre su implementación

Hecho entonces este breve y necesario repaso, recordamos que fue durante 2018, y sobre todo luego del debate por convertir en ley la interrupción voluntaria del embarazo, cuando la ESI se puso en boca de prácticamente toda la ciudadanía y pareciera que fue allí cuando se visibilizó aún más. A pesar de la obligatoriedad que estipula la ley de 2006 y que reafirma la resolución 340/18 de 2018, existe una implementación dispar en las diferentes escuelas y establecimientos educativos.

Esto es una percepción colectiva (sostenida desde la Asamblea Permanente por la ESI de Rosario), pero a su vez es el resultado del "Operativo Aprender 2017", donde 8 de cada 10 estudiantes consultadas/os mencionaban la importancia de trabajar más sobre las violencias de género en las escuelas, ya que éstas no lo abordan lo suficiente. También se refleja esta situación cuando nos encontramos con experiencias de investigación y producción de conocimientos como la de los estudiantes de la Escuela Secundaria Nº 14 de La Plata, que elaboraron el libro Dónde está mi ESI para seguir profundizando en los ejes anteriormente mencionados e incluir temáticas infaltables y actualizadas como el lenguaje inclusivo, los feminicidios, la trata de personas o información para la comunidad trans (por mencionar sólo algunas). O también cuando Amnistía Internacional, mientras comenzaba el ciclo lectivo 2019, lanzaba la campaña titulada "No la cuelguen con la ESI", con una percha en su logo para visibilizar los abortos clandestinos.

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Compromiso escolar

Si bien nos referiremos a la implementación y trabajo dispar de la educación sexual integral en las aulas, es fundamental reconocer el compromiso del colectivo docente y muchas veces institucional, en llevar adelante diferentes prácticas, trabajos y actividades en relación a la temática. También reconocer en el estudiantado y les jóvenes en general, que han hecho del reclamo por el derecho a recibir educación sexual integral su bandera.

Particularmente en la ciudad de Rosario sobrarían los ejemplos para hablar de "buenas prácticas pedagógicas sobre ESI" parafraseando el título del informe (de lectura indispensable) dirigido por Eleonor Faur Escuelas que enseñan ESI. Un estudio sobre las buenas prácticas en Educación Sexual Integral (2018). Pero también es cierto que no puede quedar sólo a la voluntad de cada docente o institución trabajar o no los contenidos curriculares que establece la ley.

En parte, la falta de implementación de la ESI podría atribuirse a su artículo número cinco, en el que se menciona que cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración del proyecto institucional la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros. Pero esto tampoco constituye una excusa en sí, porque los lineamientos curriculares establecen que "el respeto a las diferencias es concomitante con el respeto a los acuerdos básicos que expresa la aprobación de este documento. Aquí se postulan propósitos formativos y contenidos curriculares que sustentan una concepción integral de la educación sexual, con una clara perspectiva de derechos humanos, una atenta disposición a impartir conocimientos rigurosamente validados por los avances científicos y una especial consideración de las particularidades que conlleva el hecho educativo".

Abordaje transversal

Para un verdadero abordaje pedagógico y transversal de la educación sexual integral es necesario un mayor compromiso en los diferentes niveles del Estado. Por ejemplo: mayor inversión para el Programa Nacional ESI; más capacitaciones a docentes gratuitas y en ejercicio debido a la gran demanda sobre la temática; lograr la media sanción faltante por la Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe para que tengamos una ley ESI provincial; elaborar propuestas pedagógicas situadas para cada institución; incorporar en los proyectos institucionales (tal como lo establece la resolución 340/18) la perspectiva de formación integral de la ESI; generar un espacio de diálogo y alianzas con las familias y la comunidad educativa en general, que no debe ser librado a las posibilidades institucionales sino que debe ser parte de la política pública; producción y distribución de materiales actualizados sobre ESI a todas las instituciones educativas en general, entre otras.

Para cerrar, consideramos que las buenas prácticas pedagógicas en ESI suceden desde el diálogo, la empatía, valorando la diversidad y las disidencias, para construir una ciudadanía más democrática, libre e igualitaria.

(*) La autora integra la Asamblea Permanente por la ESI Rosario.

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