Millones de expectativas y muchos interrogantes. El camino parecía eterno, las piedras, las mochilas pesadas. Pero llegamos, alentados por las ganas de superar este desafío. Estamos ahí, más cerca del cielo, con personas que amamos a nuestro lado; la emoción invadió todo nuestro cuerpo, de forma tal que comenzó a brotar por los ojos. Si me preguntan ¿para qué tanto esfuerzo? Subir tan alto ¿para qué llevar a los chicos? Simplemente contesto que fue para demostrarle al mundo que podemos hacer más de lo que todos piensan, que lo que hace "especiales" a estas personas es la garra que ponen en cada momento y para convencernos de que así como llegamos a la cumbre, vamos a conseguir todo lo que los pibes necesitan, que va desde "una escuela" hasta el lugar que se merecen en este mundo. Gracias a todos los niños, papas, hermanos y terapeutas del multiespacio terapéutico de "Casa de Familia" por hacerme partícipe de esta maravillosa experiencia.
































