No lo digo yo, sino que lo dice el sociólogo Fortunato Mallimaci, especializado en temas religiosos, en el artículo de La Capital, del día 21-10-12, sección La Ciudad, página 3. ¿Cómo no va estar en retroceso la Iglesia si mantienen anacrónicas actitudes y posturas que alientan el constante éxodo de fieles y también las mermas en las vocaciones, ya sean masculinas y sobre todo las femeninas que prácticamente están desapareciendo, como dice textualmente el artículo en cuestión? Yo estimo que hay dos temas que inducen al éxodo de la feligresía y deciden pasarse a otra religión más agiornada: una es el celibato sacerdotal, y la otra es la negación a la mayor participación de la mujer en el sacerdocio. ¿Cómo me explican que el celibato es beneficioso o útil para que un sacerdote, cuya misión principal es aconsejar a su grey para formar una familia con marido, mujer e hijos, si no tiene la práctica cotidiana de su funcionamiento, con sus placeres y penurias que depara esa forma de vida? En todas las formaciones de artes y oficios, la capacitación se da en la forma teórica y con la práctica correspondiente, en laboratorios o donde sea, pero en la función sacerdotal se carece de la práctica, que es la aplicación de la teoría en la construcción de la familia. Este anacronismo del celibato llega al extremo del pensamiento del padre Benedict Groenchel, de EEUU, que en nota de La Capital (día 3-9-12, página 18, Información General), donde dice que "los jóvenes seducen y no deben ir presos los curas que los abusan", y también que las relaciones sexuales entre hombres y adolescentes no han sido consideradas como delito (sic). Estas frases evidencian una total confusión mental o desviación pedófila, que llaman la atención y espanta pensar que estén en la mente de un sacerdote a esta altura de la civilización. Conclusión: menos celibato y más participación de la mujer, y no reducirlas solamente a las abnegadas tareas que les asignan en hospitales y hogares.
































