Soy cordobesa y el jueves 8 de marzo visité Rosario y fui a la famosa disco Madame. Los baños estaban más que sucios, impresentables, varios imposibles de usar porque tenían hasta materia fecal y así quedaron hasta el final de la noche. Lo sorprendente no fue esto, sino el maltrato recibido por el personal al quejarme de la suciedad. Fui a protestar porque si pago una entrada carísima y compro bebida carísima, mínimo, quiero que el baño esté presentable, y digo presentable, no profundamente desinfectado con olor digno de una lady. Tanto el personal de seguridad como en las diferentes barras se me faltó el respeto, se me rieron en la cara. Incluso el encargado de seguridad, denombre Germán, de forma muy grosera expresó: "si no le gusta no venga más". Qué vergüenza, que un lugar turístico, embajador de personalidades y extranjeros haga quedar tan mal a los rosarinos. La juventud debería repensar los lugares adonde sale a divertirse.






























