Soy padre de un niño de 14 años que juega al básquet en Pergamino desde los 5 años. En función de algunas virtudes que ha adquirido con el paso del tiempo ha sido incluido en el equipo de su club, en su correspondiente categoría. Posteriormente, fue parte de la selección de su localidad, vencedora de los torneos regionales, llegando más tarde a conquistar el título de la provincia de Buenos Aires, logro que no alcanzaba Pergamino desde hacía 22 años. Mi hijo ha tenido la gracia de ser incluido en la selección de la provincia de Buenos Aires al igual que otros 11 jugadores de distintos lugares. Se concentraron dos días en Pergamino para disputar el Campeonato Nacional de Básquet Infantil en la ciudad de La Rioja. Pero 48 horas antes de la partida, la delegación de Buenos Aires fue informada, al igual que las del resto de las provincias, que el campeonato se había suspendido por falta de fondos del gobierno riojano. Jóvenes deportistas de toda la Argentina se han preparado para este torneo por meses, para caer en la decepción y desilusión 48 horas antes del inicio del evento. Gran desilusión de los niños que mantenían la esperanza de competir por un título nacional, encontrándose con sus pares de toda la República. Nos quedan algunos interrogantes: ¿acaso la provincia de La Rioja hace sus previsiones económicas con dos días de anticipación a que ocurran los hechos? ¿No sabían los funcionarios y encargados de deporte de La Rioja de los costos que debían afrontar para la organización de un evento en que jóvenes de todo el país se encontrarían para disfrutar del deporte en su esencia más pura?


































