La presunción de que el auto en el que huyó el sicario estaba en esta ciudad conectó un crimen en la provincia de Buenos Aires con la posible prestación de mano de obra de una banda polirrubro rosarina para su ejecución. La sorpresiva detención del padre de Hernán “Lichy” Romero en ese auto buscado durante días con cámaras municipales que detectan patentes en tiempo real puso en el radar la chance de que los homicidas hayan sido provistos por la banda de Nuevo Alberdi que, aun con sus líderes presos, sigue activa. De confirmarse esa conexión sería una muestra del alcance de las organizaciones criminales rosarinas en ese mundo oscuro donde confluyen negocios y violencia.
En eso trabajan por estos días la fiscalía de Criminalidad Organizada de Rosario y la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la policía provincial que colaboran con la bonaerense y la fiscal de Colón Magdalena Brandt, a cargo de la investigación del crimen de Mauricio Cordara, chofer del dirigente del gremio rural de Uatre Pablo Ansaloni y asesinado dos semanas atrás en esa ciudad de la provincia de Buenos Aires. La principal hipótesis es que el ataque no estaba destinado al empleado de 45 años sino a su jefe, ex diputado nacional y candidato en las próximas elecciones sindicales. No obstante, la motivación del asesinato no es el eje de la pata rosarina de la pesquisa, enfocada en detectar a los autores materiales bajo la hipótesis de que fueron mano de obra contratada.
El crimen
Pasadas las 17 del viernes 18 de noviembre Cordara llegó en un Volkswagen Vento a la ciudad bonaerense de Colón. Con él iban dos hijos adolescentes de su jefe, el ex diputado nacional y vice de la obra social Osprera Pablo Ansaloni. El conductor se aprestaba a bajar el equipaje del baúl cuando, según captaron cámaras de vigilancia de la casa de Ansaloni, apareció por atrás un hombre vestido con gorra, jeans y zapatillas, le apuntó con un arma y sin mediar palabra lo acribilló a balazos calibre 380. Cordara cayó detrás del auto con entre seis y siete impactos en su cuerpo. El asesino corrió hasta la esquina donde lo esperaba un cómplice en un auto rojo.
El asesinato explotó en el seno de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) donde aún se disputa la sucesión del histórico Gerónimo “Momo” Venegas, muerto en 2017. Pronto se ventilaron cuestiones sobre el gremio y las elecciones en las que el próximo 21 de diciembre Ansaloni le disputará la conducción a José Voytenco, quien en ese marco debió aclarar por Twitter que no estaba prófugo.
Más allá de ese contexto gremial, el primer dato sobre el crimen fue que los atacantes huyeron en un Fiat Palio Attractive rojo robado el 28 de agosto en la localidad de La Tablada, donde dos hombres armados se lo arrebataron al dueño. El vehículo, al que le habían colocado la chapa patente AB 938 CH robada el 30 de agosto de un Palio blanco en localidad bonaerense de Monte Grande, fue captado por cámaras de tres rutas que establecieron que luego del crimen llegó hasta Rosario. Así comenzó la tarea de hallar un Palio rojo entre los más de 600 mil vehículos que hay en esta ciudad.
Siguiendo al auto rojo
Personal de Inteligencia de la AIC recibió fotos del Palio detectado por cámaras en el oeste rosarino. Luego fueron por más información al Centro Integrado de Operaciones de la Municipalidad cuyas nuevas cámaras pueden leer patentes aun adulteradas. Así, el Palio rojo con el dominio que exhibía en la escena del crimen en Colón fue detectado entre el 17 y el 24 de noviembre en cruces como Casiano Casas y Sorrento, o Eva Perón y Provincias Unidas.
Del informe se concluyó que el auto frecuentaba la zona de Casiano Casas y Sorrento, y se dedujo que por las noches debería estar guardado en esa zona. Así, se diseñó un operativo para patrullar todo el día los barrios Larrea, Empalme, Sarmiento, Parquefield, Fisherton y Alberdi. Por esos días también surgió un dato que lo ubicaba en una cochera de zona oeste pero no estaba. Sin embargo se supo que había estado allí junto con un utilitario también robado.
Esa pista situó a un tal “Negro Blas” como quien lo había llevado a ese garaje. Angel Jonatan Blas S. estaba apuntado como presunto miembro de una banda de escruchantes —ladrones que roban casas en ausencia de sus moradores— organizada desde la cárcel de Piñero. Y a partir de este operativo también se presume que podría tener negocios con los vehículos robados.
Con un sospechoso ya identificado, siguió la búsqueda del Palio que apareció el pasado miércoles cuando una cámara lo detectó en zona oeste. Sobre las 15 una patrulla lo divisó por Provincias Unidas hacia el norte. Cruzó Pellegrini y se estacionó en Montevideo y Pampa. A las 18.13 volvió a arrancar por Provincias Unidas al norte, dobló en Neuquén hacia el oeste hasta la colectora de Circunvalación Juan Pablo II. Por ahí siguió hasta Baigorria, donde paró en una estación de servicio. Ahí fueron detenidos sus ocupantes: una pareja con su nieto.
Negocio inesperado
En ese procedimiento surgió inesperadamente la posible conexión entre el crimen de Cordara y la banda de los Romero. El detenido de 57 años, Ramón Vallejos, es el padre de Lichy Romero.
Ese arresto originó allanamientos. En México al 900 requisaron la cochera donde Blas guardaba el Palio antes del crimen en Colón. Blas cayó en un pasaje de barrio Larrea. También se allanó la casa de Vallejos en Nuevo Alberdi y la celda de Lichy en Piñero, donde está desde 2017, cuando fue arrestado sospechado de liderar una banda que cometía violentos robos.
En 2020 Lichy y sus familiares acordaron condenas en juicios abreviados. Entre ellos su madre, que murió de Covid mientras cumplía una pena como miembro de asociación ilícita. Romero aceptó 7 años y cuatro meses por liderar la banda, por un robo a un local céntrico de donde se llevaron 250 mil pesos y el asalto con privación de la libertad a una familia amiga de la suya. En agosto de ese año su padre Ramón y un hermano acordaron condenas por dispararles a tres personas en una cuestión vinculada al narcomenudeo en Nuevo Alberdi.
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También ese año un hombre fue secuestrado en la puerta de su casa en Nuevo Alberdi y torturado hasta que lo dejaron en un baldío tras darlo por muerto. Por ello fueron condenados miembros de los Romero y Lichy afronta un pedido de 28 años por haberles impartido las órdenes desde la cárcel.
Ecos camioneros
El jueves Vallejo y Blas S. fueron imputados de encubrimiento con fines de lucro por haber recibido y utilizado tanto el Palio rojo como la patente robada que llevaba colocada. Vallejo dijo no saber que el auto estaba implicado en un crimen, pero no pudo explicar qué hacía en un auto robado con patente robada. A Blas le achacaron haber llevado ese auto con esa patente a la cochera de zona oeste donde lo guardó unos días y donde también hallaron un Peugeot Partner robado que le valió otra imputación más.
La pata rosarina de la investigación del crimen de Cordara continúa entre los ecos del crimen del dirigente de Camioneros Abel Beroiz, asesinado en 2007 en el parking de la plaza Montenegro por un sicario contratado por sus adversarios gremiales, que terminaron condenados. Pero hasta ahora la intervención de los Romero en el homicidio ocurrido en Colón es una presunción que se despejaría en caso de hallar a los ejecutores.