Los argentinos tenemos siempre la necesidad de identificarnos con cosas grandes, exitosas, sobresalientes, como si esas cosas fueran mérito de cada uno de nosotros. Pero, a falta de méritos y éxitos individuales reales, éstas nos sirven para nuestro ego, para nuestra identidad. La avenida más larga y más ancha del mundo, la bandera más larga, el mejor jugador de todos los tiempos, la invención del colectivo, el dulce de leche y la birome. Que descubrimos la huella digital, que fuimos alguna vez la quinta potencia económica y granero del mundo y que tenemos todos los climas. Ahora la movida es subirse al carro de la victoria personal de Marcelo Bielsa. El Concejo Municipal está analizando la posibilidad de nombrar a Marcelo Bielsa ciudadano ilustre. Si esto lo hubieran discutido en 2004 cuando la selección Sub 23, bajo su dirección, ganó el oro olímpico en fútbol por primera vez, tendría algo de sentido, pero hacerlo ahora debido a que logro clasificar a Chile al Mundial, nos da una clara idea de la mediocre calidad política que tienen en general las personas a las que votamos para que dirijan el destino de nuestra ciudad. Más allá de haber hecho una excelentes eliminatoria para Corea-Japón y el oro olímpico, el Loco no logró nada valioso para la Selección (y no me vengan con la Copa América de Perú: salir segundo es salir primero entre los perdedores). Encima abandonó el cargo de DT en plena eliminatoria para Alemania 2006, aunque dejo a la albiceleste clasificada. Señores concejales, que la gente que tiene su estadio dentro del parque Independencia quiera ponerle el nombre del DT de Chile a su cancha o a su tribuna es totalmente respetable y soberano del club, pero que ustedes dediquen tiempo a discutir la posibilidad de nombrarlo ciudadano ilustre por un logro deportivo que no tiene nada que ver con nosotros, mientras hay problemas serios de verdad, como la falta de insumos en el Clemente Alvarez, la pésima calidad del transporte, la inseguridad o los niños de la calle, es una bofetada a la ciudadanía que los puso a ustedes donde están: no les pagamos el sueldo que les pagamos para que debatan temas populistas y sin valor para el bienestar general de la ciudad.
































